
Santo Domingo.-En el situación del Jueves Santo, que marca el inicio del Triduo Pascual, la Arquidiócesis de Santo Domingo celebró este jueves la tradicional Ceremonia Crismal en la Catedral Primada de América.
La Eucaristía fue presidida por monseñor Francisco Ozoria Acostamiltrado metropolitano de Santo Domingo y contó con la décimo de una nutrida representación del clero y del pueblo de Jehová.
Durante la solemne ceremonia, concelebraron el prelado auxiliar monseñor José Amable Durán Tineoel prelado auxiliar emérito monseñor Benito Ángeles Fernández Y monseñor Daniel Lorenzo Vargas. Se unieron además decenas de sacerdotes, diáconos y laicos provenientes de toda la Arquidiócesis, en una expresión clara de comunión eclesial.
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En su homilía, monseñor Ozoria ofreció una profunda consejo sobre los fundamentos del clero. Señaló que la afición hierático es un don de balde de Jehová que se recibe con humildad, como “vasijas de pústula”, aludiendo a la fragilidad humana sostenida por la ocurrencia.
Explicó que la unción representa la consagración del sacerdote para cumplir una comisión liberadora, evangelizadora y sanadora, y añadió que esta comisión debe vivirse en comunión, en un espíritu sinodal que supere el individualismo y fomente una Iglesia más fraterna, participativa y solidaria.
Al citar el pasaje bíblico “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha investido… para arrostrar la Buena Nueva a los pobres”, el Metropolitano enfatizó que la comisión encomendada a los sacerdotes no tiene término de caducidad y no se apaga con el paso de los primaveras ni con el cansancio, sino que se fortalece constantemente con la movimiento del Espíritu y la comunión con el pueblo de Jehová.

Uno de los momentos más conmovedores de la celebración fue la renovación de las promesas sacerdotales, donde los presbíteros reafirmaron su fidelidad a Cristo y a la Iglesia.
Todavía se llevó a extremidad la congratulación de los Óleos de los catecúmenos y de los enfermos, así como la consagración del Santo Crisma, utensilios esenciales en la vida sacramental de la Iglesia, que serán utilizados en bautismos, confirmaciones, ordenaciones y unciones a lo espacioso del año solemne.
El Coro de Santo Domingo Oeste acompañó la rito con una selección musical que ayudó a crear un concurrencia de profunda intelectual, aportando solemnidad y recogimiento a cada momento de la culto.

Al finalizar la celebración, los Santos Óleos fueron entregados a los arciprestes de las vicarías territoriales de la Arquidiócesis: Este, Boreal, Oeste, Distrito Franquista y Santo Cristo de los Milagros (Bayaguana-Monte Plata).
Este aspaviento simbolizó el vínculo entre la Catedral Primada y las comunidades locales, así como el expedición de la comisión pastoral a todas las parroquias de la Iglesia particular de Santo Domingo.