Por Bellelyn Castillo
El Pregonero, Santo Domingo. –La psicoterapeuta Zoila Vidriera encendió el debate sobre la crianza moderna al afirmar que muchos padres hoy “no crían hijos, crían imagen”. Según explicó, se ha normalizado presentar niños perfectos delante familiares, maestros y redes sociales, convirtiéndolos en trofeos que deben destacar impecables, en circunstancia de seres humanos en formación.
Vidriera enfatizó que un gurí no es un guardarropa ni un plan para impresionar al mundo, sino “un corazón entregado para cuidar”. Recordó que la encargo de los padres no es moldear apariencias, sino formar carácter: enseñar fe, obligación, respeto y humildad. Para ella, educar implica pilotar a un gurí en torno a la integridad, no en torno a el aplauso.
La diestro advirtió que los niños criados para parecer perfectos terminan convirtiéndose en adultos frágiles, llenos de miedos e incapaces de indisponer la vida existente. Esto sucede, afirmó porque crecieron para satisfacer expectativas externas, no para fortalecerse internamente.“Su vida se basó en las apariencias, no en el carácter”, señaló.
Vidriera insistió en que los hijos no necesitan lujos ni reconocimientos sociales, sino ser vistos, escuchados y amados. Deben asimilar a perder con dignidad, a obtener con modestia, ser corregidos con paciencia y nunca comparados ni humillados. Solo así podrán indisponer un mundo que recordó no los amará incondicionalmente.
La psicoterapeuta concluyó que la verdadera educación no investigación crear al “mejor” gurí, sino a un buen ser humano. “Cría a tu hijo para ser luz, no decorado”exhortó.
Para Vidriera, un gurí cuya alma fue criada con simpatía y firmeza crecerá capaz de resistir cualquier tormenta y de construir su propia placer.






