Por Bellelyn Castillo
El Pregonero, Santo Domingo. –Un intercambio entre las comunicadoras Sandra Palmett y Zoila Vidriera abrió el debate sobre los límites entre la crítica constructiva y la simple intromisión. Palmett planteó la interrogante: ¿Cómo sabe quien recibe un consejo si se tráfico de una crítica para mejorar o de un señalamiento disfrazado?
Vidriera respondió con firmeza, cuestionando incluso el concepto de “crítica constructiva” cuando esta nace de la comparación o la supuesta “envidia de la buena”.
“¿Quién dijo que hay envidia buena? Usted tiene envidia”, sentenció, dejando clara su postura de que no toda observación tiene una intención positiva.
Durante el diálogo, Palmett puso como ejemplo la posibilidad de opinar sobre la vida del comunicador Nagüero “para que mejore”. En presencia de esto, reflejo replicó que ayer de intervenir habría que preguntarse si la persona en cuestión ha manifestado inconformidad con su guisa de ser o de llevar a cabo.
El intercambio pone sobre la mesa un tema recurrente en los medios y en la vida cotidiana: ¿hasta qué punto el consejo es apoyo y cuándo se convierte en proceso? Para Vidriera, la vírgula es clara: no toda crítica edifica, y atribuirle buenas intenciones no siempre la justifica.
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