EL AUTOR es comunicador. Reside en Santo Domingo.
Como sabemos, está crisis data desde que gobierno del presidente Dwight D. Eisenhower impuso en 1960 sanciones económicas contra Cuba, empezando por detener las importaciones de azúcar y prohibir la mayoría de las exportaciones estadounidenses en dirección a la isla tras la naturalización de empresas y propiedades de ciudadanos y compañías de EE. UU. Luego el presidente John F. Kennedy amplió esas medidas y estableció un retención total al comercio, prohibiendo prácticamente todas las exportaciones y transacciones financieras, incólume excepciones muy limitadas.
Desde entonces, ese conjunto de sanciones ha permanecido en vigor —y se ha reforzado varias veces con leyes adicionales como la Ley Torricelli (1992) y la Ley Helms-Burton (1996)—, haciendo de este uno de los regímenes de sanciones más duraderos en la historia moderna. Afectación directa a la población: escasez de alimentos, medicinas y acervo básicos; adicionalmente. La dificultad para mercar equipos médicos, medicamentos especializados y tecnologías con componentes estadounidenses- damnificación de las condiciones de vida impulsa la desplazamiento, especialmente de jóvenes y profesionales.

En medio de las tensiones políticas y económicas que ha provocado una crisis de abasto de artículos de primera exigencia; en ese contexto el gobierno chino, envió una ayuda humanitaria a Cuba. Esta ayuda, apunta a aliviar la carestía de productos de primera exigencia. El gobierno de Pekín por vía de su presidente Xi Jinping, con su contemporáneo activar en auspicio de los cubanos, está demostrado que es una persona solidaria y profundamente humana, que no le da la espalda a quien más lo necesita.
Es empático, porque entiende la situación por la que el pueblo cubano está atravesando, por lo que está respondiendo con acciones humanitarias. Xi, elaboró un esquema de ayuda directa con financiamiento para sostener servicios críticos. De ahí que, el gobierno cubano rebusca sostener el suministro de acervo esenciales a corto plazo, para ello, realizó contacto con funcionarios de suspensión nivel del gobierno de Moscú, para elaborar una memorándum de cooperación.
Con estas ayudas en beneficio de la población cubana, provocaría que Cuba sea dependiente de China, como lo fue con Rusia en la época de la crisis de los misiles. Esto, va a provocar conflictos con EUA que no va a permitir la permanencia de militares rusos en zona latinoamericanos, contrariando la Doctrina Monroe de “America para los Americanos».
Hoy la ayuda es humanitaria, China piensa a dadivoso plazo: Posibles inversiones en puertos, telecomunicaciones, energía y transporte. Entrada preferencial cuando Cuba se recupere económicamente. La inserción de Cuba en la Iniciativa de la Franja y la Ruta y la ayuda crea caudal político para negocios futuros; adicionalmente, mostrar que no todo pasa por Washington. Vencer presencia política y simbólica a 150 km de EE. UU. Equilibrar la influencia estadounidense en su “patio trasero”, ya que Cuba es una habitación geopolítica esencia para ese mensaje.
China no actúa por una sola razón, sino por una combinación de intereses estratégicos, políticos y humanitarios. Quiere mostrarse como: Potencia responsable- como una alternativa al maniquí de sanciones occidentales y defensora del derecho a la comestibles y la soberanía.
China ayuda a Cuba para evitar su colapso, obtener influencia política en el Caribe, proyectar poder general y reforzar aliados estratégicos frente a Estados Unidos.
jpm-am
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