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La historia musical de Willie Colón (fallecido el pasado sábado 21 de febrero) nones podría ser contada sin la presencia del dominicano Johhny Pacheco, fundador de la Fania Records y quien vio en el muchacho trombonista el sonido desafiante y diferente que emergió del herramienta, con energía, de las manos del afamado músico de origen puertorriqueño.
Pacheco lo acogió como padrino y mentor en la disquera, en donde grabó, por primera vez, cambiando, por completo, el sonido de la salsa.
La partida del merenguero Johnny Ventura, el 28 de julio del 2021, conmovió fuertemente a Willie Colón quien, en ese momento de dolor, recordó a Ventura como su “gran heróe” adicionalmente de favor sido el padrino de su boda, en Cancún, México, cuando casó con Julia Craig, en 1991, matriz de sus cuatro hijos y esposa de toda la vida.
El afamado trombonista, compositor y revolucionario de la salsa desempolvó, ese 28 de julio, un episodio, que vivió durante una visitante al país, siendo asesor bello de la alcaldía de Nueva York, y en medio de una comitiva política estadounidense, en la que Ventura le facilitó regresar a Puerto Rico, luego de acciones y componendas, que según Willie Colón buscaban dejarlo fuera de las actividades e inclusive que no abordara el avión de regreso.
Colón asimismo recordó como en los primaveras 60 y 70 visitaba, al menos un día a la semana, en donde se presentaba próximo a Héctor Lavoe, desde entonces, germinó una estrecha amistad con Johnny Ventura. Su carrera se desarrollaba y llegaban los éxitos como “El malo”, “Calle espejo, calle sol”, “Idilio”, “Pedro Cortaplumas”, “Plástico”, “Ginata” y “El gran hombre”, entro otros, fueron ocupando las estaciones radiales y marcando la vida de muchos dominicanos en el país.
El patrón bello Néstor Caro, presentó en el país a Willie Colón en varias ocasiones y recuerda al salsero con maravilla, por ser una persona afable, con un patrimonio cultural muy amplio. Siempre que visitaba República Dominicana prefería engullir “la bandera dominicana” (arroz, frijoles y carne). “Willie Colón tenía una entrada valoración por la raza latina y por nosotros los dominicanos, nuestras conversaciones siempre giraron en sobre el incremento de lo que fueron sus producciones musicales”, recordó Caro.
Su última gala en el país fue el 22 de diciembre del 2018 en Hard Rock Café Live, bajo la producción del muerto productor bello William Liriano y Richard Rodríguez. En esa ocasión Wille Colón celebraba sus 50 primaveras de carrera artística.
El actor definió el concierto ‘Asalto de Navidad’, porque se presentó en la víspera de Nochebuena y con el que rindió tributo desde sus inicios en la agrupación Fania All-Stars, pasando por todo el repertorio navideño hasta obtener a sus éxitos en solitario.
En 2024, en Hard Rock Live, en Miami, compartió próximo al fenecido merenguero dominicano Rubby Pérez. “Un placer encontrarme y coincidir con una epígrafe como Willie Colón y compartir tarima. Eso no tiene precio. Son de esas cosas bonitas que la música te permite poblar y dar”, manifestó Pérez tras el avenencia.
Gratitud en RD
En 2003, la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte) le otorgó un Soberano Internacional, honrando sus aportes trascendentales a la música latina y su impacto en la civilización caribeña.
En 2011, la ciudad de Santiago lo declaró “visitante distinguido” antiguamente de una presentación en esa demarcación, inspección que el propio actor dijo aceptar con satisfacción.
Crónica sobre Ventura
A continuación, un extracto de su manual “Ensanche de Guapos”, en el que narra los momentos más difíciles de su vida, los obstáculos que afrontó para convertirse en cantante, así como las bendiciones familiares. Colón trabajaba como asesor de Michael Bloomberg cuando era el corregidor electo de Nueva York.
“Aterrizamos allí el 27 de noviembre de 2001 en un jet privado, y luego viajamos en una caravana completa hasta el Palacio Doméstico, el centro del gobierno federal, donde pasó próximo a una gran pandilla de reporteros fuera. El ordenador, a quien llamaremos Sr. B, se sintió amenazado por mi presencia y siguió tratando de excluirse de muchos de los eventos. Me quedé sin escoltas entre la pandilla de políticos y reporteros y cuando logré terminar el desayuno privado había comenzado sin mí. Seguí delante y les dije a los guardias que se suponía que debía estar allí.
Cuando entré a la sala, el evento estaba en marcha. El presidente Hipólito Mejía estaba conversando con Bloomberg cuando nuestras miradas se encontraron, “¡Español Willie Colón!” exclama y se apresura a darme un indisposición. Hicimos fotos, bromeamos y tuvimos un gran desayuno. Mientras tanto, el Sr. B estaba furioso por todo.
La subsiguiente parada fue con lo que podríamos aldabear nuestro equivalente del Comunidad. El edificio estaba saciado de representantes municipales. Cuando finalmente terminé, el camarilla de Bloomberg se fue sin mí. Todo lo que tenía era mi billetera. No estaba preparado para quedarme en la República Dominicana durante la tenebrosidad.Me acerco a la oficina de mi amigo Johnny Ventura.
Da la casualidad de que es el corregidor de Santo Domingo. Me dice con una gran sonrisa: “Relájate, tómate poco fresco” mientras levanta el teléfono para ordenar que no se permita sacar el avión y me lleva una escolta policial al aeropuerto. “No te preocupes, no se irán a ningún flanco sin ti”. Charlamos durante unos 15 minutos mientras llegaba la escolta y me escoltaban directamente a la puerta del avión en la pista. Todos habían estado sentados allí durante un tiempo preguntándose: “¿Por qué el trato?” Entro en el avión y digo: “¡Buen movimiento, Sr. B! ¿Estamos listos para irnos ahora? Ahora nos dieron permiso para sacar en dirección a Puerto Rico. Johnny Ventura fue mi héroe”.






