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El pasado viernes 1 de agosto las expectativas de los analistas y de los agentes económicos en los EE.UU. sufrieron un enorme choque al publicarse el reporte sobre creación de nuevos empleos en el pasado mes de julio. La expectativa era que se crearan 110,000 nuevos empleos en ese mes, pero la Oficina de Estadísticas Laborales reveló que solo fueron creados 73,000. Sin incautación lo más intranquilizante del reporte fue la revisión en torno a la desvaloración de las cifras de creación de empleo en los dos meses anteriores. Inicialmente dichas cifras fueron 144,000 para mayo y 147,000 para junio.
La revisión reveló que tan solo se crearon 19,000 y 14,000 respectivamente. Es sostener, en mayo y junio se crearon 258,000 empleos menos de lo que se creía. Para los tres meses de mayo, junio y julio solo se habrían creado 106,000 nuevos empleos y el promedio para los tres meses habría caído de 121,000 a tan solo 35,000 nuevos empleos privados. Este promedio puede ser incluso más bajo luego de ser revisada la emblema para julio, como ocurrió con las de mayo y junio. Tomando en cuenta que el empleo es un indicador rezagado del crecimiento, estos números apuntarían a un ajuste del mercado profesional a una significativa desaceleración del PBI, aunque el desempleo haya aumentado tenuemente de 4.1 a 4.2%.
Las potenciales implicaciones de estos números son significativas, tanto en lo relativo al efectivo estado de la pertenencias como en lo tocante a los mercadería de la presente política económica del gobierno de Trump. La novelística de la distribución Trump afirma que la pertenencias vive una gran expansión, que no es más prócer aún porque la Reserva Federal no reduce la tasa de interés, como demanda Trump. La tendencia del mercado profesional revelada por las estadísticas ayer referidas contradicen esa novelística. Peor aún, cuando miramos el comportamiento del nivel de precio el panorama se complica más, ya que la evidente caída de la capacidad de suscitar empleo de la pertenencias parece estar acompañada de una persistente inflación, potencialmente creando una coyuntura de estanflación: estancamiento del crecimiento crematístico con aumento de paro e inflación.
Las cifras de crecimiento crematístico del primer y el segundo trimestre estuvieron fuertemente afectadas por la imposición de aranceles de parte del gobierno. En el primer trimestre se registró una fruncimiento de -0.5% correcto al desmesurado incremento de las importaciones a fin de evitar los aranceles que ya se habían anunciado. En el segundo trimestre se produjo exactamente lo opuesto, empujando el crecimiento anualizado del PBI a 3%. Promediar los dos trimestres sería la mejor estimación de crecimiento crematístico en la primera parte del año, y ello arroja la emblema de 1.2%, inferior a las de la primera parte del 2023 (2.52%) y a la primera parte del 2024 (2.25%).
Si afinamos el disección del 2do trimestre vemos que el formidable colapso de las importaciones netas debió acontecer añadido al crecimiento del PBI un crecimiento de 5%, un 2% por encima de la emblema oficial reportada. Entonces, ¿Qué factores sustrajeron ese 2% del PBI en el 2do trimestre? Una desaceleración del consumo ha sido el multiplicador principal, seguido por una caída en la inversión privada correcto, entre otras cosas, a la extrema incertidumbre de la política arancelaria del gobierno. Adicionalmente, el pago sabido se ha trillado escaso por el retazo de programas sociales, la reducción de la empleomanía federal y la asesinato de varias oficinas públicas.
Comportamiento de la inflación
Una gran interrogante en los EE.UU. en este momento es: ¿Cuál será el impacto en los precios de los aranceles implementados por la distribución Trump? Debemos tener presente dos cosas. Primero, las políticas arancelaria y migratoria extremas están afectando tanto la ofrecimiento como la demanda. Segundo, estas políticas se han implementado cuando la Reserva Federal no ha podido sujetar la inflación al 2% anual, lo cual constituye su meta.
La inflación subyacente del pago de consumo personal (Personal Consumption Expenditures Price Index o PCE) es el indicador de inflación utilizado por la Reserva Federal y la interpretación de este indicador que ella favorece es la que excluye partidas volátiles como la comida y electricidad. Durante los 12 meses finalizados en julio el PCE subyacente fue 2.9%, superior al nivel del año mencionado. El PCE total (incluyendo las partidas volátiles) fue 2.6%. En el 2.9% de la inflación subyacente destaca un aumento de los precios de los acervo de 1.1% en los últimos 12 meses, una variación considerable con respecto a la caída moderada que exhibieron a lo abundante del 2024. Esto apunta a una presión en torno a hacia lo alto de los precios de ciertos acervo correcto a los aranceles, como afirmara el administrador de la Reserva Federal Jerome Powell en su ponencia del 22 de agosto en Jackson Hole, Virginia.
Powell señala: “Los mercadería de los aranceles sobre los precios al consumidor son ahora claramente visibles. Prevemos que estos mercadería se acumulen en los próximos meses, con una adhesión incertidumbre sobre el momento y la cuantía. La pregunta secreto para la política monetaria es si es probable que estos aumentos de precios aumenten significativamente el aventura de un problema de inflación persistente. Un círculo cojín mediano es que los mercadería serán relativamente breves: un cambio puntual en el nivel de precios. Por supuesto, “puntual” no significa “de chiste”. Los aumentos arancelarios seguirán tardando en prolongarse a las cadenas de suministro y las redes de distribución. Adicionalmente, las tasas arancelarias siguen evolucionando, lo que podría prolongar el proceso de ajuste”.
El argumento de Powell sobre la flema de la propagación de los aumentos arancelarios a las cadenas de suministro es validado por la flamante publicación del índice de precios al productor (Producer Price Index o CPI). El CPI informa sobre variaciones de precios posibles de ser pasadas del mayorista al consumidor. Para julio se esperaba que el CPI (excluyendo comida y energía) fuese de 0.3%, sin incautación ascendió a 0.9%, 3.3% anualizado. Es sostener, los negocios han estado absorbiendo la decano parte del costo de los aranceles, lo cual podría revertirse pronto cuando quede claro el nivel definitivo de estos.
¿Existen factores que pudiesen retroalimentar los aumentos de precios haciendo la inflación persistente? Definitivamente, el decano peligro consiste en que las expectativas de inflación se disparen y acaben arrastrando la inflación efectivo. Powell asigna poca probabilidad a este círculo sobre la cojín de que las expectativas de inflación de abundante plazo están correctamente ancladas. Creemos que Powell peca de optimismo excesivo. Luego de apuntar la importancia de las políticas implementadas: “Aranceles significativamente más altos entre nuestros socios comerciales están transformando el sistema comercial general. Una política migratoria más restrictiva ha provocado una desaceleración abrupta del crecimiento de la fuerza profesional. A abundante plazo, los cambios en las políticas fiscales, de pago y regulatorias igualmente podrían tener implicaciones importantes para el crecimiento crematístico y la productividad”, concluye diciendo: ”Existe una gran incertidumbre sobre el rumbo que tomarán estas políticas y cuáles serán sus mercadería a abundante plazo en la pertenencias”. Mientras apunta en otro banda que: ”En este contexto, resulta difícil distinguir entre desarrollos cíclicos y tendencias estructurales”.
Este panorama es asaz sombrío, pero aun no considera las enormes tensiones geopolíticas y geoeconómicas que está produciendo el intento de la distribución Trump de redefinir el ordenamiento general existente a chiste de aranceles, sanciones e intimidaciones políticas, a fin de restaurar la primacía económica y la hegemonía geopolítica que ha perdido los EE.UU. Si tomamos en consideración este posterior multiplicador, resulta ingenuo esperar que las expectativas, no solo inflacionarias sino de otra índole, continúen ancladas cuando los parámetros fundamentales de la estructura general existente hasta ahora están siendo redefinidos. Si la Reserva Federal no pudo sujetar la inflación a su meta cuando las enormes tensiones geopolíticas que indicamos más hacia lo alto (que apuntan a empeorar) no existían, es cándido esperar que dada la presente coyuntura no se genere un episodio de inflación persistente, que dada la amor del crecimiento desemboque en estanflación.
Riesgos a la desvaloración del crecimiento
Para redondear el disección, debemos considerar los factores que en la presente coyuntura amenazan el crecimiento. Sin dudas el primer multiplicador es el presupuesto convertido en ley el 3 de julio y denominado por Trump “Big Beautiful Bill”. La reforma impositiva que continente es claramente regresiva. Por un banda, la decano parte de los $3 trillones de reducción de impuestos a las corporaciones y a los individuos no representan un nuevo estímulo fiscal, sino su conversión de temporal a permanente. Por otro banda, los $500 billones de reducción impositiva supuestamente a privanza de la clase trabajadora han sido reducidos y convertidos en temporales. Adicionalmente, los recortaduras de empleos y programas contenidos en la ley, ascendentes a $1.5 trillones, tienen impacto de inmediato reduciendo pago en consumo este año y el entrante.
Es sabido que en normal el impacto multiplicador en el producto de cortes de impuestos es más escaso que el de cortes de gastos. El impacto multiplicador gafe de los cortes de gastos es inmediato y se hace aún más potente cuando afecta el ingreso de la clase media y desvaloración, como es el caso del presente presupuesto. Por otro banda, el impacto multiplicador positivo de los recortaduras de impuestos se reduce significativamente cuando ellos favorecen substancialmente a los más ricos y a las corporaciones, como ocurre con el presupuesto ratificado. Es embustero que en situaciones como esta última los cortes de impuestos generen de inmediato más inversión de las corporaciones y los ricos. Los recortaduras impositivos en gran medida se atesoran de modo improductiva por los ricos, se distribuyen entre los accionistas como recompra de acciones y dividendos, se utilizan para especulación en los mercados financieros o se invierten offshore, agregando muy poco al PBI de los EE.UU. En síntesis, el oscilación neto de la composición de cortes de gastos e impuestos del presupuesto es gafe y tenderá a suscitar un impacto multiplicador gafe en el PBI.
Otro multiplicador hostil al PIB es el hecho de que los cortes de gastos y empleos de la distribución Trump van a afectar a los gobiernos estatales y locales, quienes ahora tienen que reponer la reducción de la colaboración financiera del gobierno federal en materia de educación, vigor y otros gatos. Ellos igualmente tendrán que suprimir empleados y cortar posibles a programas, lo cual afecta negativamente el PIB
Por posterior, la política migratoria del gobierno de Trump tiene mercadería económicos inmediatos. La salida masiva de inmigrantes repercute negativamente en el pago en consumo por un banda, y en la ofrecimiento de mano de obra de bajos salarios en sectores que dependen de modo substancial de ella, como la construcción y las labores agrícolas.
En esquema, la pertenencias norteamericana se adentra a una etapa de cambios estructurales que se iniciaron en el primer período de Trump, que no fueron revertidos por la distribución Biden y que han retornado con decano fuerza, acompañados de presiones inflacionarias y desaceleración del crecimiento. Los asomos de un proceso estanflacionario (estanflación lite) pueden percibirse en los indicadores económicos. Está por encontrarse si tal proceso se hace plenamente dominante en la pertenencias.
El presidente de la Reserva Federal ha anunciado una reducción de la tasa de política monetaria, habiendo previamente revisado el Situación de Política Monetaria a fin de darle al mandato de mayor empleo cierta primacía con respecto al mandato de estabilidad de precios. Quizás el objetivo de esta maniobra sea doble. Por un banda guardar la cara y no parecer que está cediendo a las presiones de Trump para que baje la tasa de interés, sino a la racionalidad de una obligada readecuación técnica, y por otro banda, cubrirse del potencial incremento de la inflación que la reducción de la tasa de interés conlleva. Que la Reserva Federal tenga que apelar a esta maniobra para preserva la pátina de independencia que le engalana, evidencia lo profundo de los cambios que viven los EE.UU. hoy.
–El autor es economista y ha sido representante de la República Dominicana en el FMI.





