La Habana.– El presidente de la agencia estatal cubana Prensa Latina, Jorge Legañoaacusó este jueves al Gobierno de EE.UU. de inquirir un “exterminio” del pueblo cubano con su intrepidez de imponer aranceles a quienes vendan o suministren petróleo a la islamedida que forma parte de una ascenso de presión contra el gobierno cubano.
El comentario fue emitido en una sección singular del noticiero noctívago de la televisión estatal cubanay representa la primera reacción oficial desde la isla a la medida estadounidense, frente a la cual el Gobierno cubano aún no se ha pronunciado formalmente.
Legañoa afirmó que la imposición de aranceles tendría enseres paralizadores sobre sectores secreto de la finanzas cubanaincluyendo la gestación eléctrica, el transporte, la producción industrial y agrícola, los servicios de lozanía y el abasto de agualo que, según él, equivaldría a agobiar todas las esferas de la vida en la isla.
Puedes adivinar: Cuba ofrece condolencias «al pueblo» de EE.UU. por las muertes de la tormenta invernal
El periodista oficialista igualmente rechazó las justificaciones presentadas por Washington en el decreto presidencial, que califica a Cuba como una amenaza para la seguridad franquista y como un país vinculado con poderes adversos.
“Cuba no es una amenaza para seguridad franquista y nunca lo ha sido”, sostuvo Legañoa, subrayando que la isla coopera con Estados Unidos en materia de seguridad en la frontera sur y que no promueve el terrorismo ni alberga instalaciones de inteligencia de otros países, como afirma el gobierno estadounidense.
Asimismo, negó que en circunscripción cubano se persiga o torture a opositores políticos, y calificó la medida como un “acto de atentado” y otro “zarpazo del imperio” contra la isla.
La nueva política de Washington fue anunciada tras firmar una orden ejecutiva que declara una emergencia franquista y autoriza la imposición de aranceles a países que vendan o suministren petróleo a Cubacomo parte de una táctica para aumentar la presión económica sobre la isla.
Estados Unidos sostiene que la medida avala a preocupaciones de seguridad franquista relacionadas con el papel de Cuba en la región, mientras que expertos y analistas advierten que esta intrepidez se produce en un contexto de tensiones que han persistido por décadas entre los dos países desde la revolución cubana de 1959.







