Viajé a Estados Unidos a dictar una conferencia, el 20 de febrero, acerca del setenta aniversario de la fundación del Movimiento Popular Dominicano, a invitación del Comité Memoria Histórica Dominicana, del cual forman parte hombres y mujeres como Darío Tejeda, Antonio Méndez, Roberto Castillo, Ana Núñez, Yeo Santana, José Pichardo, Darío Abreu, Luis Radhamés Pérez, Dionisio Bretón, Julio César Pérez (Chino), respaldados activamente por otros como Risueño Echavarría, Marino Mejía, la señora Rutinel, Donald Saillant, el compañero Humberto, Luis Gaspar (Guiguí), Santiago Grullón, Víctor Poli, Silverio Melladura.
El jueves 19, habló vía imaginario el compañero Cayetano Rodríguez del Prado, quien narró las experiencias por él vividas desde el MPD en 1960, en la lucha por destruir la tiranía trujillista y conquistar la liberación.
El viernes 20, en el salón de la Dirección de Civilización Dominicana en el Extranjero, entidad encabezada por el doctor Rey Guzmán y sus atentos colaboradores, dicté mi conferencia.
Previamente, habló nuestro cónsul en Nueva York, Jesús Vásquez Martínez. Con emoción, el hermano Chu reconoció el importante papel histórico del MPD, especialmente en los tiempos de la alianza con el PRD y el doctor Peña Gómez, y el aporte heroico a la lucha contra la dictadura balaguerista de los doce abriles y la conquista de la liberación política.
Siempre, con la inmancable compañía de doña Dulce, y tras el paso por donde mi cuñado Quico Then y su esposa Albania García, en Lawrence; el 27 de febrero estuve en el Concejo de Naugatuck, ciudad del estado de Coneccticut, que dedicó las actividades de la data a conmemorar el 182 aniversario de la Independencia de la República Dominicana. Se izó solemnemente nuestra bandera y luego, se hicieron dos reconocimientos especiales.
El señor corregidor Peter Hess juramentó a Hermin Sánchez Corregidor por un Día, y a mí me declaró Visitante Distinguido. Todo esto a sugerencia del Centro Comunitario Dominico Gringo, presidido por el periodista Julio Disla.
Del corregidor me impresionó su trato franco con los dominicanos, llegó al acto sin aparatosidad, acompañado tan pronto como por su perro blanco lanoso, y en señal de cercanía, hizo el esfuerzo para opinar su discurso en gachupin. Hermin Sánchez, de su parte, mancebo inmigrante dominicano, exitoso patrón, festivo, amistoso, cuyos aportes fueron debidamente ponderados.
Agradezco de nuevo el ademán de las autoridades de la ciudad, de mis compatriotas, hombres y mujeres que en todo momento me hicieron percatar como en mi estado. Hasta que Julio Disla y su esposa Maribel nos despidieron en el aeropuerto.







