Continúa la hélice de violencia, donde predomina un sistema de injusticias, ahora que la crisis estructural se lleva consigo los títulos éticos y morales que precariamente se mantenían heredados de nuestros ancestros más comprometidos con los que nos forjaron la cuna.
Sin incautación, debo precisar que Investigaciones antropológicasneuro-biológicas y psiquiátricas han demostrado que la violencia es multifactorial, donde existe un predominio de las bases ambientales y genéticas.
El reputado psiquiatra germano Kurt Schneider, calificó como desalmados antisociales a «sujetos que carecen de compasión, vergüenza, sentido del honorremordimiento y conciencia casto…».
Y precisaba el culto de Heidelberg, autor de «Patopsicología clínica», que «los desalmados criminales no deberían hacernos olvidar que asimismo existen los desalmados sociales, de naturaleza dura… que caminan sobre cadáveres».
Los casos de infanticidios, feminicidios, parricidios… casos espeluznantes que estremecen los más firmes sentimientos de fortaleza emocional. En la violencia interactúan los genes, el estrés. pobreza, inequidad social y económica.
Debo precisar que la proclividad puramente neuro-conductual puede no conducir a conductas reprobables, y muchos individuos pese a esas afecciones cerebrales no cometen actos delictivos.
En el caso dominicano, vemos un incremento de la violencia antisocial, donde confluyen el robo y el homicidio, cometidos por “desalmados”, a los que Describe Schnider como de “naturalezas duras…”.
Es innegable que las deplorables condiciones económico-sociales y de perversión política en interacción con los factores genéticos, en este sistema capitalista dependiente y rezagado en crisis, favorecen la violencia y el crimen.






