Verón no es simplemente un punto en el carta del Este dominicano; es el corazón trabajador de un polo turístico que ha proyectado a la República Dominicana frente a el mundo. Desde sus orígenes agrícolas y ganaderos, hasta convertirse en el motor invisible que sostiene a Bávaro, Punta Cana y comunidades aledañas, esta villa ha sido ejemplo de resiliencia, sacrificio y trabajo digno.
Aquí habita la parentela que hace posible el funcionamiento del destino turístico: quienes permiten que los hoteles operen, que el aeropuerto funcione con eficiencia y que los visitantes se sientan seguros y correctamente atendidos. Son camareros, jardineros, choferes, cocineros, técnicos, vigilantes, amas de casa y emprendedores que, con largas y sacrificadas golpe digno a vitalidad, educación, seguridad viario y ciudadana.
Mientras celebramos récords en la venida de turistas, poco se acento de la otra cara: la comunidad que sostiene ese éxito turístico, pero que vive en condiciones precarias que amenazan su futuro. El cierto avance no debe medirse nada más en millones de dólares por ingresos turísticos, sino incluso en la calidad de vida de quienes hacen posible esos logros. Para revertir esta situación, se requiere un esfuerzo coordinado.
El Gobierno debe implementar un plan integral de avance urbano que abarque infraestructura viario, agua, energía, vitalidad, educación, seguridad, y hasta la construcción de un malecón turístico que sirva tanto a visitantes como a residentes. Al mismo tiempo, el sector privado debe encargarse una veterano responsabilidad social, siguiendo el ejemplo de algunos empresarios de la zona, pero sumando a muchos más en proyectos comunitarios que apoyen la educación, la vitalidad, la capacitación técnica y la vivienda digna.
La billete ciudadana es igualmente fundamental. Los habitantes de Verón no deben ajustarse a ser empleados del turismo, sino convertirse en protagonistas de su propio avance, organizándose en juntas de vecinos, asociaciones comunitarias y plataformas ciudadanas. La veterano riqueza de Verón no son sus playas ni sus hoteles: es su parentela, robusto, trabajadora y honesta.
Esta comunidad no necesita compasión, sino gratitud, inversión y compromiso. Si aspiramos a un destino turístico verdaderamente sostenible, debemos asegurar que quienes lo construyen día a día tengan golpe actual a los servicios esenciales. Solo así lograremos que los turistas no solo lleguen, sino que repitan, recomienden y conviertan a Verón/ Punta Cana en un referente de avance humano y social para toda la República Dominicana. jornadas, han sublime una riqueza que beneficia a toda la nación.
Sin incautación, el avance urbano de Verón ha carecido de la planificación adecuada. La comunidad ha crecido con veterano prontitud que la capacidad del Estado para reponer a sus evacuación. Hoy enfrenta serias carencias en servicios públicos básicos: agua potable constante, cosecha apto de residuos, calles asfaltadas, drenaje pluvia
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