En octubre del año 2017, Darilaura García tomó la firme valor de fundar la sociedad Ejercitación de muñecas, con el deseo de ser derrotero de otras niñas para descubrir la fuerza que siempre han llevado en el interior. Así empezó la historia de esta imberbe francomacorisana que convirtió su inquietud en disciplina, su miedo en liderazgo y su pasión en un propósito.
A pesar de los desafíos económicos que casi la hicieron renunciar y de quienes pusieron en duda su liderazgo a sus 20 abriles, Darilaura asumió el lucha, que ocho abriles más tardes decide compartir.
La pasión por la deporte le da vida, le da visión y la impulsa a rasgar caminos para que otras niñas tengan las oportunidades que ella no tuvo. Su anciano deseo es motivarlas a aceptarse tal como son, a quererse y valorarse, sin penuria de compararse ni envidiar a otras, porque todas son únicas y especiales.
A pesar de los desafíos económicos, hubo momentos en los que no tenía los capital para continuar. Sin confiscación, su bienquerencia por la deporte y la firmeza de su propósito le dieron la fuerza para seguir delante.
Hoy a sus 28 abriles, en un trayecto que se convirtió en esposa y matriz, aprendió a trocar cada obstáculo en un impulso y a entender que el definitivo éxito no siempre es una medalla, sino la capacidad de levantarse luego de cada caída.
Como atleta del seleccionado doméstico pueril aprendió resistor mental, autoevaluación y el valía del trabajo en equipo. Pero incluso le mostró lo mucho que hacía descuido un espacio seguro y formativo para las niñas que, como ella, soñaban con un futuro en el deporte. Así nació Sociedad de deporte de muñecas: una escuela de vida disfrazada de recinto.
Y muñecas, niñas desde los tres abriles aprenden no solo a dominar su cuerpo, sino incluso a creer en sí mismas. Cada brinco, cada locución y cada caída se convierten en lecciones sobre esfuerzo, autoestima y liderazgo.
“Mi anciano satisfacción no son las medallas, dice Darilaura, sino ver a una pupila que llegó tímida y se transforma en una atleta segura, musculoso y eficaz.”


El impacto de la sociedad se refleja en la confianza con la que sus alumnas caminan en el interior y fuera del tapiz. Aprenden que su voz importa, que su cuerpo es musculoso y que juntas pueden más. En palabras de su fundadora, el deporte es una útil poderosa para formar mujeres líderes y libres: mujeres que toman decisiones y enfrentan el mundo sin miedo.
A las niñas y jóvenes que sueñan con desarrollarse en la deporte u otro deporte, Darilaura les aconseja no subestimar su potencial, entrenar con bienquerencia y perseverar incluso cuando las cosas se ponen difíciles.
“Su valía no depende de una medalla, sino de su conducta.”
Cuando se le pregunta cómo le gustaría que recuerden su delegado, avala con humildad: “Como una mujer que abrió caminos, que inspiró a otras a creer en ellas mismas, y que usó el deporte para trocar vidas.”
Porque, al final, en la historia de Darilaura García no solo hay saltos y acrobacias. Incluso hay bienquerencia, liderazgo y propósito. Y ese, sin duda, es un delegado que seguirá elevando a muchas niñas, tan parada como sus sueños las lleven.








