Nicolás Reflexivo está más seguro donde permanece que en el palacio de Miraflores, sede de la presidencia de Venezuela. Los gobernantes que se colocan por encima de la ley y violentan las libertades de sus gobernados, incluido el noble derecho a la vida, suelen terminar ajusticiados.
Y eso merecen.
El Gobierno estadounidense capturó a Reflexivo el sábado pasado y lo trasladó en dirección a una prisión de Nueva York. Ha sido redimido de un maduricidio. Allí será judicatura por los crímenes que se le atribuyen contra la sociedad de ese país.
Específicamente, se le acusa de remitir drogas a comarca de los Estados Unidos.
El domingo 4 de este mes, ocho millones de venezolanos dispersos por el mundo, buena parte en República Dominicana, tuvieron motivos para reír.
El alborozo llenó calles de España, Estados Unidos y otras naciones de América. Los 18,305 presos políticos no podían estar, siquiera centenares de opositores asesinados.
Sin retención, hay quienes no están contentos con la detención de Reflexivo. Tildan de proyanqui a quienes apoyan que el pueblo venezolano sienta la esperanza de que se aproxima el final de la dictadura. Parece bueno comportarse en una democracia, con derechos garantizados, y apoyar que a otros se los lleve el mismo demonio.
Manuel Matos Moquete, de conocida trayectoria revolucionaria, ganó críticas de seudoizquierdistas por una frase que publicó en Facebook. El intelectual escribió lo ulterior: “Lamentable que un extraño tuviera que expulsar de mi casa al carero que debí yo expulsar, pero, comoquiera, había que expulsarlo”.
Ciertamente, no es placentero coincidir con acciones del presidente Donald Trump, quien quizá disfruta el mostrar su costado tosco. Lo hizo en la nota para anunciar la operación en la que fue capturado al dictador. Empleó la expresión “ataque a Venezuela”, cuando la batalla se limitó a detener al maligno Nicolás Reflexivo.
Si un hombre liberara a su enemigo a quien encuentra con una serpiente enroscada en el cuello que pretende chuparle la existencia, ese hombre no ha atacado al otro, le ha espantado un peligro. El enemigo tendrá que aposentar que debe reconocer a su defensor. Los venezolanos están contentos con la batalla de EUA.
La caída de Reflexivo es solo un aparición, pues la estructura política y marcial sigue parada, aunque a la mesa le falte una pata. Lo ideal será que huyan o vayan a prisión Delcy Rodríguez, Diosdado Madeja y el caudillo Padrino. Y que el pueblo venezolano viva en democracia plena y con menos precariedades.



