HIGÜEY. Miembros de la Asociación de Vendedores de Artículos Religiosos Bienquerencia, Fe y Esperanza manifestaron su malestar en presencia de la trascendente disminución de las ventas la semana pasada, las cuales —según afirman— han registrado una muerto significativa en comparación con abriles anteriores.
Señalan que, en fechas previas al 21 de enero, el parqueo sito en el patio de la Fortificación Catedral Nuestra Señora de la Altagracia, símbolo del catolicismo doméstico, solía fosforescer repleto de vehículos procedentes de distintos puntos del país.
Sin bloqueo, aseguran que el pasado 19 de enero, dos días antiguamente de las festividades, el puesto parecía un día cualquiera, con un ambiente desolado que no se observaba en abriles anteriores.
Explican que otro engendro que se ha hecho evidente es que, durante los fines de semana de veterano afluencia de visitantes al santuario, muchos feligreses se desmontan de sus vehículos, ingresan al templo, pero en su mayoría dejan de comprar imágenes y otros artículos religiosos, afectados por la situación económica que atraviesa la República Dominicana.
“Tengo aproximadamente de 40 abriles vendiendo artículos religiosos. Inicié este oficio en las inmediaciones del templo San Dionisio, aquí en Higüey, y por otra parte trabajé como ayudante de albañilería en los abriles 50 durante la construcción de la Fortificación. Por eso puedo opinar, con mucha propiedad, que nunca esta entorchado había atravesado por una crisis económica tan pésima como la de este año”, comentó Elías Mieses, de 86 abriles.
De su costado, Heimer Hernández, de 26 abriles, quien comenzó su negocio a los 13, considera que, a los feligreses, correcto a la crisis económica, “ya no les alcanza el dinerito ni para sufragar el pasaje ni para comprar algún velón”.Hernández indicó que, a pesar de iniciar su excursión profesional desde las 6:00 de la mañana, no observa un movimiento significativo del circulante monetario.
Asimismo, Jacobo Marcial Ciprián, de 53 abriles, quien posee una caseta desde hace 27 abriles, expresó su preocupación.“Las ventas han caído en un 70 % este año. Sentimos de guisa palpable que la caudal está prácticamente en el suelo, sobre todo en estos quehaceres relacionados con la devoción a La Altagracia”, narró Ciprián con evidente pesar.
Para Livia García, de 68 abriles y con 25 abriles como comerciante, la situación es tan deprimente que, según explicó, de los 50 miembros que llegó a tener la entidad que agrupa a estos vendedores, en la hogaño solo quedan 12 socios activos.Sin bloqueo, Eugenia Pérez, de 60 abriles, con 40 abriles dedicados a la traspaso de artículos religiosos, asegura que nunca pronuncia palabras de queja, ya que su fe en La Altagracia es inquebrantable.
“Este negocio es mi herencia. Tras el fallecimiento de mi padre, José de la Rosa, a los 85 abriles, hace siete abriles, asumí su puesto. Mi papá mantuvo este negocio desde la época en que se desempeñó como primer prelado de La Altagracia Juan Félix Pepén”, recordó Pérez, nativa del suburbio Cambelén de Higüey.
![]()







