@abrilpenaabreu
El apresamiento de un hombre de 31 primaveras con 24 órdenes de arresto acumuladas no debería leerse como una simple nota policial. Es, en sinceridad, una radiografía incómoda del funcionamiento —o mal funcionamiento— del sistema de equidad y seguridad en la República Dominicana.
Las órdenes judiciales no aparecen por arte de nigromancia. Cada una implica un proceso previo, una valor sumarial, una advertencia formal de que el Estado necesita la presencia de esa persona delante los tribunales. Cuando se acumulan veinticuatro, no estamos delante una casualidad, sino delante una cautiverio prolongada de omisiones.
Aquí es importante ser precisos: tener órdenes de arresto no equivale a acontecer sido condenado. El conveniente proceso sigue siendo un principio irrenunciable. Pero el conveniente proceso asimismo exige poco del Estado: capacidad de ejecución. Una equidad que emite órdenes que no logra hacer cumplir termina perdiendo autoridad, credibilidad y intención disuasivo.
Más preocupante aún es la escasez de información pública clara sobre este caso. No se ha precisado desde cuándo la persona se encontraba prófuga, si había sido detenida previamente ni por qué, pese a figurar en condición de rebeldía, logró esquivar durante tanto tiempo a las autoridades. En un Estado nuevo, estas preguntas no deberían mantenerse en el canción.
Casos como este revelan problemas estructurales: fragmentación institucional, mora sumarial, debilidades en los sistemas de seguimiento y una persecución penal que muchas veces llega tarde. No se prostitución de señalar a una sola institución, sino de recordar que el engranaje completo no está funcionando como debería.
Celebrar una captura es oficial. Pero homogeneizar que cierto acumule decenas de órdenes sin ser detenido no lo es. Un Estado que no logra ejecutar sus propias decisiones judiciales se vuelve predecible para el delito e impredecible para el ciudadano.
La verdadera pregunta no es cómo se le atrapó ahora, sino por qué no se le atrapó ayer. Y mientras esa pregunta no tenga respuesta, el problema seguirá siendo del sistema, no del individuo.
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