SAN FRANCISCO DE MACORÍS.– Desesperados y sin respuesta tras casi cuatro meses de gestiones, los residentes de la calle Duvergé en el sector Las Flores han decidido padecer su propaganda a la vía pública. Letreros con mensajes como «Pregúntenle a INAPA» y «INAPA es la opción»colocados sobre tapas de alcantarillas y cubetas, exponen la pesado obstrucción en el sistema cloacal que mantiene las aguas negras a punto de desbordarse en sus hogares y negocios.
El problema, que afecta a todo un sillar de la concurrida calle, se debe a una obstrucción no identificada en la tubería principal. La Articulación de Vecinos «Unidos por Simpatía», presidida por Julio César Medina, ha exhausto las vías formales.
El pasado 7 de octubre de 2025, enviaron una comunicación al director de INAPA, Wellington Arnold, solicitando un camión succionador como medida provisional para aliviar la acumulación de aguas residuales. Sin retención, hasta la vencimiento del 30 de enero de 2026, la ayuda no ha llegado y la situación empeora.


«Hemos realizado todas las gestiones de oficio y hemos puesto en conocimiento a los representantes de INAPA sobre la situación, esperando que envíen un camión succionador de forma provisional», explicó Medina. No obstante, reconoció que la opción definitiva va más allá de un simple drenaje. «Lo que se requiere es determinar dónde está la obstrucción que impide que el sistema inodoro funcione para los residentes de este sillar de la calle», agregó.
La protesta visual en la calle Duvergé no es un caso incomunicación, sino un refleja de la crisis sistémica que vive el alcantarillado de San Francisco de Macorís. Esta es constantes donde al menos se han registrado 12 socavones que la Alcaldía repara en otros puntos de la ciudad, como las calles Castillo y Santa Ana, todos originados por el colapso de una infraestructura diseñada en los primaveras 70 y que hoy resulta dramáticamente insuficiente.
La errata de respuesta a la solicitud de la comité de vecinos pone de manifiesto una de las debilidades logísticas de INAPA, previamente señalada por sus propios técnicos: la escasez de equipos. La institución cuenta con escasamente tres camiones succionadores para todo el país, lo que dificulta atender con prontitud las múltiples emergencias que surgen de una red obsoleta.
Mientras tanto, los vecinos de la calle Duvergé conviven con la amenaza sanitaria y la incertidumbre. Sus letreros, más que una simple queja, son un llamado de atención a las autoridades y un recordatorio visible de que bajo el asfalto de la ciudad, el colapso del sistema inodoro ya no es una advertencia, sino una sinceridad cotidiana.










