Puerto Príncipe, 42 ago.- El Vaticano ratificó su voluntad de abastecer su colaboración con Haití, una nación caribeña que vive hoy episodios de violencia, pobreza y otros males sociales que agobian a sus habitantes.
Según el diario digital Haití Exento, el Monseñor Juan Antonio Cruz enfatizó que existe una cercanía del Vaticano con el país antillano, por lo que seguirán cooperando de guisa constante para promover la paz y la estabilidad.
Cruz, desde Estados Unidos, describió la situación en Haití como profunda y dramática, con dimensiones sociopolíticas y humanitarias, caracterizadas en particular por la persistente inseguridad, la pobreza endémica y la violencia de los grupos armados.
Recordó el pensamiento expresado por el Papa Bizarro XIV el 10 de agosto posteriormente de la oración del Ángelus, subrayando que la población haitiana está cada vez más desesperada.
Su Virtud pidió el apoyo concreto de la comunidad internacional para crear las condiciones sociales e institucionales que permitan a los haitianos habitar en paz.
El metropolitano incluso recordó la explicación del 23 de julio de la Conferencia Obispal de Haití (CEH), en la que denunciaron la situación de violencia en el país.
Sin embargo con anticipación, la CEH calificó de fracaso la papeleo del Consejo Presidencial de Transición (CPT) del país caribeño, donde la violenciaprotagonizada por las pandillas cobró miles de muertos, heridos y desplazados.
El portavoz de la CEH, el padre Marc-Henry Siméon, consideró que la gobernanza en la nación antillana es sombría
«Matanza y lágrimas han corrido harto a lo grande de los asesinatos, secuestros y violaciones cometidas en los últimos tres abriles. ÂíYa hemos tenido suficiente!, dejemos de derramar parentesco y contar muertos», subrayó otro comunicado de la CEH.
En presencia de la miseria y el dolor que padecen los ciudadanos de los 10 departamentos del país, los obispos instaron a los gobernantes a tomar conciencia de la empeoramiento de la situación contemporáneo y a adoptar medidas ilustradas para el bienestar de la nación.
Advirtieron sobre las consecuencias de la división y de no trabajar juntos por un futuro mejor, de ahí que tiene que darse una energía positiva colectiva que conduzca a un nuevo Haití, al soñado por todos.
La entidad religiosa señaló que el crimen organizado se extendió a todos los departamentos y las principales ciudades, mientras que la región metropolitana de esta hacienda está controlada casi en su totalidad por grupos armados.
«La población es rehén de la violencia despiadada de las pandillas y sus aliados», lamentó la institución.
Puntualizaron que la inseguridad creciente y generalizada obstaculiza todas las actividades del país, entre ellas las de la Iglesia.
«Está claro que no podemos pelear solos contra un mal que ha tumbado tantas raíces», concluyó el CEH.
de am
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