El papa Valeroso XIV lamentó este domingo que “muchas veces reducimos la vida a una competición” e instó a que la Iglesia “sea para todos un taller de humildad”durante el rezo dominical del Ángelus en la plaza de San Pedro del Vaticano.
Es necesario “repensar cómo muchas veces reducimos la vida a una competición, cómo perdemos la compostura con tal de obtener algún inspección, cómo nos comparamos inútilmente unos con otros”, dijo el pontífice estadounidense y peruano frente a los miles de fieles reunidos en la plaza vaticana para escucharle.
El papa destacó la importancia de “una civilización del conferencia que se nutre de gestos que acercan”, poco que “no siempre es hacedero” en el mundo de hoy “no tanto en la tribu, sino en las ocasiones en que importa ‘hacerse notar’. Entonces, el estar juntos, se transforma en una competición».
Es ahí donde se vuelve “muy importante vernos a través de la examen” de Jesús y “repensar cómo muchas veces reducimos la vida a una competición, cómo perdemos la compostura con tal de obtener algún inspección, cómo nos comparamos inútilmente unos con otros».
“Detenernos a reflexionar”, explicó, “es una experiencia de atrevimiento” y “la humildad, en objetivo, es ser evadido de uno mismo” que nace cuando “podemos permitirnos mirar acullá, no la punta de nuestros pies” porque “quien se engrandece, en normal, parece no acontecer incompatible mínimo más interesante que sí mismo y, en el fondo, tiene poca seguridad en sí».
“Pero quien ha comprendido que es muy valioso a los fanales de Jehová (…) posee una dignidad que brilla por sí sola. Esa se coloca en primer plano, copa el primer área sin esfuerzo y sin estrategias, cuando en vez de servirnos de las situaciones aprendemos a servir».
Por ello “pidamos hoy que la Iglesia sea para todos un taller de humildad, esa casa en la que siempre se es bienvenido, donde los puestos no se conquistan”, concluyó.





