Punta Cana. Un nuevo estudio presentado por la Sociedad Española de Neurología (SEN), la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y el CIBEROBN del Instituto de Sanidad Carlos III concluye que yantar en compañía, conversar y evitar las pantallas favorece el bienestar emocional y la salubridad.
La investigación, desarrollada entre agosto y diciembre de 2025, combinó inteligencia químico y equipos biométricos para analizar más de 250.000 datos sobre hábitos culinarios y emociones.
Uno de los resultados más llamativos es que cocinar con otras personas multiplica la sensación de alegríaaumentando más del 200% en comparación con hacerlo en soledad. Por otra parte, yantar acompañado reduce los sentimientos negativos y convierte una actividad cotidiana en una experiencia positiva.
Los expertos destacan que el bienestar no depende tanto de lo que hay en el plato, sino de con quién se comparte la comida y del condición en el que se desarrolla.
El uso del teléfono móvil u otros dispositivos durante las comidas tiene un finalidad contrario. Aunque no genera tristeza directa, sí reduce las emociones positivas en en torno a de un 30% y aumenta el estrés. Según el estudio, las pantallas fragmentan la atención y dificultan disfrutar plenamente de los sabores y la experiencia.
Incluso se observó que yantar acompañado ayuda a regular mejor la ingesta, ya que se come más despacio, progreso la sensación de saciedad y disminuye el aventura de obesidad.
En cuanto a los alimentos, la comida procesada generó una ligera reacción de desconfianza a nivel biométrico y redujo tenuemente la alegría. Sin bloqueo, los investigadores subrayan que el divisor social pesa más que el tipo de producto.
Según los especialistas, conversar en la mesa favorece una relación más consciente con la comida y reduce la tendencia a yantar por ansiedad o por impulso. La interacción humana actúa como un divisor protector, mientras que la digitalización durante las comidas se asocia con longevo desconexión emocional.
En conclusión, el estudio sostiene que la forma en que comemos y la compañía que elegimos influyen directamente en nuestra salubridad mental y nuestros hábitos alimentarios. Compartir la mesa, sin pantallas, puede ser una récipe sencilla para sentirse mejor.
![]()
Relacionado






