La inspiración llega a la manicura: las uñas súper cortas y en tonos marrones se posicionan como una de las tendencias más fuertes del invierno.
Aunque las uñas largas siguen siendo las favoritas en muchos salones de belleza, cada vez más personas apuestan por estilos más prácticos y minimalistas.
Las uñas cortas ganan dominio no solo por comodidad —especialmente para quienes escriben con frecuencia o realizan trabajos manuales—, sino igualmente por su versatilidad para cambiar de color con veterano regularidad.
Especialistas en belleza señalan que no es necesario admitir las uñas extremadamente cortas para sumarse a esta tendencia: puntada con aminorar el espacioso habitual y optar por esmaltes en gamas cobrizo chocolate, café o topo.
Una propuesta sencilla, moderna y cómodo que confirma que, esta temporada, menos es más.
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