La Universidad Apec (Unapec) confirió este martes su más ingreso distinción académica, el ““Doctor de Honor”como escritor y filólogo gachupin Irene Vallejo sucumbir
Ella es una figura que ha rematado retornar a colocar el valencia de los libros en el centro del debate contemporáneoo, calibrado cuando el mundo discute los límites de la tecnología y el porvenir de la recital.
La ceremonia se realizó en la Sala Mayor Avilés Bolillo del Palacio de Bellas Artes, convertida por unas horas en un espacio donde la memoria, la tradición humanística y el diálogo intelectual encontraron un punto de acercamiento.
El rector de Unapec, Erik Pérez Vega, pronunció las palabras centrales del acto, recordando que la universidad nació hace seis décadas con la convicción de que la educación debía ir más allá de la capacitación técnica.
“Formar profesionales competentes no pespunte”, dijo, afirmando que necesitamos ciudadanos con pensamiento críticosensibilidad humana y sentido de responsabilidad social”.
En su intervención, resaltó el luces universal del tomo “El infinito en un vara”obra que definió como un carta afectado que recuerda la aventura milenaria de los libros y el poder transformador de la recital.
“¿Por qué un Causa Honoraria Doctora a una escritora? Porque las universidades son forjas de conocimiento y custodias de la memoria. La curiosidad crítica y el diálogo entre épocas son esenciales para el progreso humano”, explicó.
Pérez Vega subrayó encima que la presencia de Vallejo en el país reafirma la envite de República Dominicana por proteger su sistema universitario y por promover un intercambio vivo entre Europa y América Latina.
En un tiempo que demanda rigor intelectual, imaginación y capacidad de audiciónrecordó que la humanidades y las humanidades siguen siendo brújulas necesarias.
“Al honrar a Irene Vallejo honramos la potencia transformadora de la palabra. Los libros son hospitales de memoria donde se cura la ignorancia y se cultiva la facilidad”, afirmó.
Una ceremonia de honores

La autora española, en un discurso satisfecho de matices literarios, agradeció el gratitud y confesó su emoción por pisar por primera vez un demarcación que conocía “con pasos de papel”.
“La humanidades en gachupin vive un tiempo de esplendor inagotable en toda América. Me abruma este honor y, al mismo tiempo, me conecta con todas las voces que admiro”, dijo.
Vallejo rindió homenaje a Pedro Henríquez Ureña, a quien comparó con un “Sócrates caribeño” por su rigor intelectual y su convicción de que la conversación es una aventura cerca de la verdad.
Recordó además el vínculo de la escritora alemana Ilde Domin con República Dominicana y destacó la trabajo de la arqueóloga Kathleen Martínez en su búsqueda de la tumba de Cleopatra, trazando un puente entre el Mediterráneo y el Caribe.
La escritora culminó su discurso haciendo una invitación a repasar.






