
En la presente estampado que gentilmente me con cede el rotativo del publicación Jaya, me había comprometido con mis lectores a escribir sobre el regreso de nuestro Padre de la Nación, Juan Pablo Duarte, ya que un día como ayer 15 de marzo de 1844, regresó al país desde el desarraigo y se integra a la concilio central gubernativa que dirigiera Tomás Bobadilla; sin requisa, acontecimientos de carácter restringido me obligan a posponer el crecimiento del tema del regreso del patricio y su papel jugado luego de la sombra del 27 de febrero.
Dos fueron los hechos que me hicieron cambiar de tema: primero, la valentía del Tribunal de la Segunda Cámara Civil del judicatura de primera instancia del distrito jurídico de Duarte, que en época 16 de febrero evacuó una sentencia suspendiendo la colocación de candados y el plazo de multas de RD$ 1,500.00 pesos a vehículos estacionados en distintos puntos del municipio de San Francisco de Macorís, valentía esta que coincide con una posición que firmamos en este mismo publicación tiempo detrás, donde establecía que el consistorio municipal no tiene habilidad para imponer multas, ya que la misma debe de ser impuesta por un tribunal competente, y que la atribución del consistorio solo se limita a tramitar la infracción y de esto existe derecho del Tribunal Constitucional, la cual es vinculante a este tipo de resolución, pero el corregidor Alex Díaz actuando como un pichón de dictador, tal como lo he aguado, desconociendo los procesos jurisdiccionales actúa de guisa particular e inconsulta; aunque debo de aprobar que algunas de sus actuaciones pueden ser proporcionadamente intencionadas.
No proporcionadamente salió publicada la prohibición de la Segunda Cámara Civil y Comercial, cuando el corregidor Alex Díaz se ve envuelto en otro conflicto de carácter social, y fue la autorización que le otorgara el señor Carmelo Polanco Palma, encargado del sección provincial Duarte de medio medio ambiente y capital naturales al señor corregidor Alex Díaz, de cortar el suelo y la matanza de la flora del radio del parque ecológico Riberas del Jaya, con el objetivo del remozamiento de la entrada de San Francisco de Macorís. Si existe esa autorización, es de suponer que hubo una solicitud del señor corregidor, pero estas pretensiones del señor Alex Díaz de apoderarse de ese pulmón ecológico no son nuevas, es muy proporcionadamente sabido por la población francomacorisana cuando a inicios de su dirección mando a cortar de guisa indiscriminada decenas de árboles, algunos centenarios, en ese mismo lado.
El señor Alex Díaz conoce perfectamente proporcionadamente la existencia del decreto número: 351-11 de época 2 de junio del 2011 que crea el pasaje protegido “Parque Ecológico Riberas del Jaya”, el cual está destinado a la conservación y el pleno conveniencia humano de sus atributos naturales, desplegando cuantas acciones sean necesarias y pertinentes para rescatar sus títulos ecosistemáticos alterados y su puesta en valía para el uso del conocido.
Pero más aún, el decreto que fue a iniciativa del doctor Jaime David Fernández Mirabal, quien era el Ministro de Medio Animación y fue la persona que rescató esa radio verde que estaba en manos de particulares, en su artículo 3 encomienda al consistorio municipal así como al sección de medio medio ambiente, la décimo del sector privado y las organizaciones comunitarias a desplegar todos los esfuerzos y las acciones necesarias que conduzcan a plasmar en la verdad esta obra ecológica y social de tanta trascendencia para San Francisco de Macorís.
Señor corregidor Alex Díaz, usted como “abogado” debe memorizar muy proporcionadamente que una resolución y mucho menos una orden departamental no está por encima de un decreto.
Finalmente, le hago un llamado a todos los militantes ecologistas tanto locales como nacionales a no permitir que el señor Alex Díaz cometa un crimen de lesa humanidad.






