Es muy probable que el Gobiernoque siempre tiene los fanales y los oídos atentos a las voces y a los susurros de la opinión pública, se haya hexaedro cuenta que corre un descontento casi por toda la cosmografía doméstico por las obras inconclusas y por obras anunciadas y no empezadas todavía.
En no pocos lugares ha habido pequeñas expresiones de inconformidad a través de marchas, de quemas de neumáticos de vehículos, de siembra de árboles en medio de carreteras y caminos vecinales y hasta toques de cacerolas.
El Gobierno, sus funcionarios, debe prestar oídos atentos a estos reclamos, generalmente de obras pequeñas pero indispensables para comunidades habitadas por personas humildes, campesinos, agricultores, amas de casa, etcétera.
Hay, por supuesto, reclamos aproximadamente de algunas obras grandes, varias de las cuales llevan primaveras en construcción o en reparación. Tal es el caso del hospital regional de San Pedro de Macorís, el Musa. Nadie se explica en la Sultana del Este por qué la reconstrucción de este hospital regional no ha sido concluida.
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Sugerimos al Gobierno que haga un sedición de todas estas obras inconclusas, grandes, medianas y pequeñas, y adopte la valentía de, en un determinado tiempo, terminarlas.
No es necesario repetir, nos parece, que para un campesino de un lugar, de una sección, de un distrito municipal, etcétera, su camino municipal es más importante que la autopista Duarte, o que el Patrón Santo Domingo, etcétera; o una escuela con dificultades en el suministro de agua o que no puede defenderse de la delincuencia porque no hay verja perimetral.
La sugerencia está hecha.






