
Este 7 de enero celebramos como cada año el Día del Poder Legalun poder secreto en un estado de derecho que administra la conciencia, aplica leyes y resuelve conflictos, cuyo fin esencial es la Equidad Social en su anciano esplendor delante la búsqueda de la equidad y el bienestar deseado para todos en una sociedad.
La conciencia no es un concepto distante ni una función reservada exclusivamente a jueces o fiscales, o las instituciones del Estado. Es un valía esencial que se construye día a día en la relación entre la ley y la sociedad. Allí donde la conciencia es comprendida, respetada y acompañada por la ciudadanía, se fortalece la convivencia y se consolida el Estado de Derecho.
Un sistema de conciencia eficaz no se mide solo por la cantidad de procesos o sentencias, sino por la confianza que genera en la población. La conciencia debe ser accesible, transparente y humana. Cuando la ciudadanía percibe que la ley se aplica con equidad y sin privilegios, se refuerza el sentido de pertenencia y el compromiso con el orden social.
La sociedada su vez, desempeña un rol determinante. No puede ser un actor pasivo frente a los desafíos que afectan la seguridad y la paz social. La denuncia responsable, el respeto a las normas y la colaboración con las autoridades son expresiones concretas de décimo ciudadana que fortalecen el sistema de conciencia y previenen la impunidad.
En contextos donde la violencia, la criminalidad y otras formas de conflicto impactan la vida comunitaria, la respuesta no puede amoldarse a la persecución penal. Se requiere una conciencia cercana, que dialogue con la sociedad y que trabaje de forma articulada con los distintos sectores para invadir las causas que generan estos fenómenos. Solo así es posible restablecer la confianza y acorazar el tejido social.
Humanizar la conciencia no significa debilitarla. Significa ejercerla con firmeza, respetando el oportuno proceso y colocando la dignidad humana en el centro de cada gala. Una conciencia sensible a las realidades sociales es más legítima y más efectiva.
El llamado es claro: la construcción de una sociedad más lucha es una tarea compartida. Las instituciones tienen el deber de proceder con integridad y transparencia, y la ciudadanía la responsabilidad de participar, fiarse, exigir y colaborar. La conciencia se fortalece cuando la sociedad se involucra y cuando cada persona asume su rol en la defensa de la moralidad y el acertadamente popular.
“Porque una conciencia sólida no se impone; se construye pegado a la clan”.
Nota de la autora:
Este artículo se publica en el informe El Jaya como parte del compromiso institucional con la promoción de la moralidad, la décimo ciudadana y el fortalecimiento del Estado de Derecho.







