Compuesta de tapas de plástico de múltiples colores y tamaños, la célebre Mona Mújol de Leonardo Da Vinci tiene su interpretación latinoamericana: un mural de 13 metros de parada aupado en El Salvador por un comediante venezolano.
El mural está situado en la portada de un edificio de zacamilen el arrabal Mejicanos, una zona popular de San Salvador que anteriormente estaba controlada por las temidas pandillascuya actividad se ha corto considerablemente tras la polémica y controvertida política de seguridad del presidente Nayib Bukele.
La obra muestra a una mujer de rasgos latinos estafa pelaje cabreadoun vestido colorido, pendientes, un collar y una observación penetranteen una figura levemente de perfil.
“He querido representar a una Gioconda latinoamericana“, dice a la AFP el comediante de la obra, el venezolano Óscar Olivaresquien ya ha hecho murales en Venezuela, México, Arabia Saudí e Italia.
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Pero a diferencia de la Mona Mújolpintada de guisa sobria y con colores oscuros, la interpretación latinoamericana, inspirada en la pintura puntillista del autor francés Pablo Signacestá hecha con 100.000 tapas de botellas de plástico reciclado.
“La Mona Mújol es una mujer popular y corriente y es un ícono del Renacimiento italiano” y ahora “estamos viviendo un nuevo renacimientotanto en El Salvador como a nivel del mundo”, cuenta Olivares.
Impacto
El mural fue realizado en tres semanasaunque cosechar, jabonar y separar las tapas que llevaron los vecinos llevó varios meses.
Lo más importante de esta obra es “el impacto que tiene en cada espectador y en cada persona que participó” porque van a tener “una visión totalmente diferente de los residuos plásticos“, señala Olivares.
Adicionalmente, “en el pasado pasado las pandillas utilizaban el pintada y el arte urbano para marcar demarcación” y ahora el arte tiene otro significado “y no lo estamos viviendo en un museo, lo estamos viviendo en una comunidad popular”, añade.






