
Por un mandato constitucional, cada 27 de febrero, término en que se conmemora el aniversario de la Independencia Franquista, el presidente de la República debe presentarse a la Asamblea Franquista, que es la reunión de todos los legisladores de ambas cámaras legislativas (senadores y diputados) en el Congreso Franquista, a rendirle un crónica detallado al país, sobre la ejecución presupuestaria del año antecedente, de los fondos públicos ejecutados por cada institución. Es una memoria de las obras ejecutadas, de las que se van a ejecutar próximamente, así como un crónica de la situación política, económica y social en que se encuentra el país.
Esta vez, el Presidente de la República, Luis Abinader Corona, en una disertación de casi tres horas, hizo un recuento de todo lo que supuestamente ha ejecutado en los casi 6 abriles que lleva de papeleo, no la del postrer año, como lo ordena la constitución de la República.
Para los legisladores, adeptos, funcionarios y partidarios del gobierno, presentes, que aplaudían emotivamente hasta la mínima respiración del mandatario, cada obra anunciada por el Presidente de la República en cada provincia, aunque no esté ejecutada en un 50%, aun las que tienen pocos meses de inauguradas y que ya presentan fallas y vicios de construcción; las que fueron realizadas, unas y remozadas, otras, hace varios abriles; cada promesa efusiva que este hacía, cada anuncio, cada ocurrencia, eran dadas como un hecho, como una efectividad.
Pero para los que somos de provincias, para los que conocemos todo el manipular estatal y la efectividad social de las mismas; los que escuchamos el notar de los ciudadanos, consideramos que esa perorata parece ser extraída de la célebre novelística “Alicia en el País de Las Maravillas”, pues la mayoría de las informaciones dadas a conocer al país por el señor Presidente Abinader en su extensa rendición de cuentas, están muy distantes de la efectividad que hoy vive el pueblo dominicano.
Parece ser que, correcto al descalabro, al debilidad y a la desconfianza que hoy se observa en el gobierno, buscaba con dicha dicertación, impactar a la población, pretendía dar un topetazo de meta publicitario, para así tratar de confundir a la opinión pública. Pero aquí, ya conocemos, como decía el ex presidente juan bosco“al cojo sentado y al ciego durmiendo”.
Por ejemplo, en la provincia de La Vega, de las tantas obras anunciadas, solo se conocen la terminación del Perímetro de la UASD, que se encontró en un nivel de un 80% de ejecución. Todavía no se le ha pagado al ingeniero que ejecutó la obra hace más de tres abriles; el puente sobre el Río Camú, de la comunidad de Sabaneta, más de dos abriles que se concluyó y el remozamiento, no construcción de la avenida Pedro A. Rivera, que fue anunciada como una obra de la alcaldía de Kelvin Cruz, hace asimismo, más de dos abriles.
Es importante señalar que el puente de la calle Antonio Guzmán Fernándezemplazado en la principal entrada y arteria comercial de La Vega, hace casi tres abriles que colapsó, sin que hasta ahora se observe que los trabajos avancen, lo que ha llevado a la ruina a los comerciantes de esa zona.
Ese no es el notar de la mayoría del pueblo dominicano, que observa cómo se ha disparado el costo de los productos básicos, el colapso de todos los servicios públicos: la yerro de atenciones y de medicamentos en nuestros hospitales, la inseguridad ciudadana, la escasez de agua potable, la deficiencia y carestía de la energía eléctrica, el menoscabo de la educación, del medio animación y de los posibles naturales, la mayoría de las obras públicas paralizadas, por la corrupción imperante sin la aplicación de un régimen de consecuencia, en fin, todo una odisea.
La propia iglesia católica, en la Carta Pastoral de la Conferencia del Diócesis Dominicano, se ha hecho eco de este clamor popular.
La papeleo del Presidente Abinader se ha caracterizado por la ineptitud, la improvisación, el derroche de los posibles públicos, en subsidios a los generadores de eléctricos, sin que se perciban los resultados esperados; para combustibles a los empresarios del transporte.
Igualmente, por el desenfreno del endeudamiento extranjero, que ya se ha disparado a un nivel casi impagable, para cubrir gastos corrientes, para el suscripción de intereses de la propia deuda; para publicidad improductiva y para subsidios sociales, que terminan en las manos de quienes los distribuyen, en motivo de invertirse en obras de renta, capaces de producir explicación y crecimiento financiero
Sobre la tan cacareada transparencia y el fortalecimiento institucional que este gobierno supuestamente está implementando, son pocos los que han podido tragarse esa píldora, pues los resultados no se observan. El caso del escándalo de Senasa, el Seguro Franquista de Sanidad, del que tanto se vanagloriaba el Presidente, allá de ser una alternativa, ha agravado la situación económica de cientos de miles de dominicanos que hoy no pueden obtener a sus servicios, correcto al desfalco ocurrido en dicho seguro. En este caso el remedio resultó peor que la enfermedad.
Igualmente, el del Servicios Franquista de Sanidad, en los Hospitales, el del ingresar el de las cárceles La Nueva Triunfo y el de otros tantos, nos indican que dicha transparencia y el fortalecimiento institucional no ha sido más que una quimera.
Sobre la reducción de la pobreza extrema, explicación financiero y reproducción de empleos formales, resulta incoherente musitar sobre estos temas, cuando el costo de los productos de primera escazes resulta inalcanzable para la mayoría de población; cuando los servicios públicos han colapsado.
La pobreza extrema se combate creando fuentes de empleos formales, impulsando empresas mediante alianzas manifiesto privadas, facilitando financiamiento templado a las micro, pequeñas y medianas empresas, garantizando servicios públicos eficientes y eficaces.
El autor es Contador Conocido Acreditado y Máster en Relaciones Interrnacionales
Ex diputado al Congreso Franquista
Ex Miembro de la Cámara de Cuentas de la República, 2010- 2016






