EL AUTOR es economista y comunicador. Reside en Santo Domingo.
Siempre he afirmado que quienes mejor valoran la nación son los integrantes de las comunidades dominicanas que residen en el extranjero. Los dominicanos y dominicanas que viven en otras tierras, son los que mejor ejercen el patritotismo y valoran con más orgullo y dignidad todos los simbolos patrios.
Donde se le da anciano valía a la nación, es en la distancia. Por esa razón nunca he sido partidario de que se les llame dominicanos ausentes a nuestros compariotas que viven en Nueva York, Boston, Miami, Madrid, Barcelona, San Juan, o cualquier otra ciudad del mundo, porque ellos están más presentes y defienden la dominicanidad más que cualquiera de los que residimos en el terruño regional.
Las comunidades dominicanas en el extranjero están llenas de grandes patriotas que defienden la obra de Juan Pablo Duarte y la soberanía franquista, con pasión y emoción.
Esos hermanos y hermanas viven en tierras lejanas, pero sus corazones nunca se separan de su nación de origen. Y su apego a la nación dominicana no está solamente en las remesas que envían, pues eso es lo de menos, sino que en ellos se multiplique y acrecienta de forma permanente el percatar dominicanista y la pobreza de seducir y defender la nación que le dio origen y le da sustento, a pesar de la distancia.
Premeditadamente de nuestra comunidad dominicana en el extranjero, hace unos días viví una experiencia inolvidable, que me impactó y me marcó por siempre.

El pasado viernes 13 de junio, con el apoyo del Consulado Dominicano y el Ocupación de Civilización, hicimos la presentación del documental y el acto de tiro del obra sobre Ercilia Pepín en la ciudad de Nueva York. Teniendo presente que es una comunidad llena de un fervor patriótico, entendimos que era un acto de conciencia hacerlos parte de la campaña que estamos impulsando para valorar a Ercilia Pepín como educadora, como patriota y como defensora de la mujer.
Realizamos dos actividades donde se entregó el obra y se exhibió el documental. La primera fue en la Escuela Secundaria Gregorio Luperón, un centro educativo enclavado en Washington Heights, donde el 90% de su matrícula son estudiantes de origen dominicano.
Esta escuela se fundó en 1992, como un software de transición para inmigrantes hispano-parlantes recién llegados y en el 2001, se convirtió en una escuela preparatoria de cuatro abriles.
En principo, presentó algunos incovenientes de espacio, hasta que en el 2008, se construyó un nuevo edificio a un costo de 41 millones dólares, que incluyó un laboratorio de aviación, pabellón, una biblioteca más prócer, mejor camino a internet y aulas de música y arte.
Por diligencia del comunicador Rusking Pimentel, miembro de la oficina del senador Adriano Espaillat, y contando con el apoyo entusiasta y solidario de Yesenia Cardozo y Rafael Vargas, directora y subdirector de la Escuela Gregorio Luperón, presentamos el documental de Ercilia Pepín a un clase de más de cincuenta estudiantes y profesores.
Fue una experiencia inolvidable percatar como estudiantes dominicanos, mexicanos, salvadoreños, cubanos y de otras nacionalidades, veían con mucha atención el documental y aprendían de la vida de esta gran patriota dominicana que fue Ercilia Pepín.
Al final de la presentación, con palabras llenas de emoción y patriotismo, le expresé las gracias a estudiantes y profesores por su tiempo, su atención y su apego a la nación dominicana. A todos los presentes se les obsequió un ejemplar del obra “Ercilia Pepín, ejemplo de enseñanza, patriotismo y dignidad”, cortesía del patrón Felix Cabrera, quien apoyó sin reservas y con responsabilidad social el explicación de esta actividad inolvidable, que enaltece la dominicanidad.
En horas de la confusión de ese mismo viernes 13 de junio, con nuestros corazones pletóricos del patriotismo de la actividad de la mañana, presentamos el documental y el obra en el audiencia de la Dirección de Civilización de Nueva York.
Otro capítulo inolvidable de esta experiencia con nuestra comunidad del extranjero. Más de un centenar de dominicanos, encabezados por el cónsul y gran amigo Jesús Vazquez (Chu), disfrutaron el documental, obtuvieron el obra y nos dieron un baño inolvidable de dominicanidad, de patriotismo y de esperanza.
Entre los presentes a esa actividad estuvo una amplia delegación del Centro Cultural Ercilia Pepín, que preside el historiador Bienvenido Lara Flores, institución que se mantiene haciendo actividades para valorar la vida y la obra de esa educadora y patriota santiaguense.
Estas dos actividades realizadas en el corazón de la comunidad dominicana en Nueva York, llevando el conocimiento de la vida y la obra de Ercilia Pepín, se convirtieron en una experiencia inolvidable e incrementaron nuestro compromiso de seguir sembrando títulos en la sociedad dominicana y en el mundo.
euricabral07@gmail.com
Jpm-am
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