Por: Oscar Quezada
La error de señalización en un pueblo con gran flujo vehicular puede ser causante de tragedias fatales en tan solo cuestión de segundos. Un volante que excursión tarde, un freno que se pisa de golpazo o un conductor que duda en medio de una intersección, porque no encuentra un solo rótulo que le confirme en dirección a dónde debe ir.
En Verón-Punta Cana esa secuencia es parte de la rutina diaria, porque son contadas las calles o avenidas que tienen señalización viario que sirva de orientación oportuna a los conductores.
En accesos estratégicos no existen indicaciones claras. El resultado es una coreografía peligrosa de vehículos que se detienen en seco, retroceden o invaden carriles ajenos porque el conductor, simplemente, no sabe en dirección a dónde dirigirse.
Cualquiera debería decirle (o recordarles) a las autoridades responsables de organizar el tránsito, que en Punta Cana no solo circulan los que vivimos aquí, quienes tuvimos que instruirse a movernos casi por instinto de sobrevivencia.
En Punta Cana transitan cientos de miles de visitantes que pisan la zona por primera vez. Personas que no conocen atajos ni puntos de relato, y que dependen de señales claras para desplazarse con seguridad.
El GPS (Sistema de Posicionamiento Mundial) ayuda, pero para que funcione no pespunte con que los conductores tengan señal en sus teléfonos.
El sistema depende de información digital precisa y de un entorno físico organizado. Si la ciudad no está adecuadamente estructurada, el GPS puede volverse impreciso o confuso.
Es sostener, si existen calles sin nombre o con varios nombres informales, el GPS no puede ubicarlas correctamente.
La error de señalización es un problema de seguridad viario que asimismo afecta a otras localidades. Sin incautación, pocas ciudades tienen la gran cantidad de vehículos que a diario circulan en Punta Cana. Y eso no puede ignorarse.
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