
Hay un tema que debe ponerse sobre la mesa en este Torneo Superior de SFM 2025, porque no es poco global ni natural en ningún torneo de baloncesto superior del país, y desde ya está llamando la atención de conocedores de la materia a nivel franquista. Estamos viendo a un participante de 48 abriles, (Luis Nelson Ferreiras) con unas 25 temporadas encima, seguir compitiendo y produciendo como si estuviera en sus mejores abriles. Y no hablo de entretenerse un par de minutos responsables, no, yo hablo de titularidad, de entretenerse más de 30 minutos por partido, de anotar cifras dobles y tomar más de 10 rebotes por incertidumbre. Eso, por sí mismo, es impresionante.
Pero aquí viene la pregunta importante: ¿qué hacemos con este antecedente?
¿Lo celebramos como un ejemplo extraordinario de persistencia, disciplina y capacidad? Por supuesto. Ese participante merece respeto, porque mantenerse válido a esa época no es poco que cualquiera logra.
Sin requisa, todavía hay que mirar el otro flanco de la moneda; Si un fogueado de 48 abriles domina a muchachos de 18, 20 y 22 abriles en plena adolescencia, en su mejor momento físico, ¿qué dice eso del nivel coetáneo del torneo?
¿Cómo es posible que una gestación entera no pueda exceder en intensidad, energía y producción a un hombre que prácticamente les duplica la época?
¿Es mérito del participante… o evidencia de que el torneo está muy por debajo del nivel competitivo que debería tener?
Probablemente ambas cosas.
Aplausos al participante por mantenerse como un batallador, pero es inalcanzable no ver que esto todavía expone una yerro de nivel, de preparación, de reemplazo y de competitividad en el evento.






