EL AUTOR es periodista y abogado. Reside en Santo Domingo.
El principal obstáculo que tiene el Partido Revolucionario Novedoso para mantenerse en el poder más allá del 2028 es el propio partido de gobierno que debe resolver sus problemas internos garantizando la dispositivo y fortaleza de su estructura interna.
El presidente Luís Abinader navega sobre aguas poco profundas en un mar sin olas que atenten contra su gobierno. Son aguas tranquilas, sin amenazas que atenten contra la estabilidad de su gobierno.
La concurso está desarticulada, dividida, sin un liderazgo que amenace la gobernabilidad y la paz social. Las cifras que emanan del Faja Mundial, el Faja Interamericano de Explicación, el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Faja Central dominicano, dicen que el país va aceptablemente o mejorando en crecimiento crematístico, aumento de las reservas monetarias, aumento del empleo, reducción de la pobreza y la marginalidadaumento consistente del turismo, inflación controlada, reducción y castigo ejemplar deel flagelo de la corrupción, según Transparencia Internacional, paz social, aumento de la inversión extranjera, gracias a la estabilidad política, la respaldo jurídica y el fortalecimiento de las instituciones notorio, en un Estado Tolerante de Derechos, que se fortalece cada día más.
Con ese cuadro político, crematístico y social, común, el presidente Abinader y su partido, el PRM, marchan sobre ruedassin mayores obstáculos, sin muchas vallas que saltar en la carrera de los cien metros.
Se requiere de una concurso moderna, novedosa, inteligente y con calidad ética y honrado para la critica constante.
Dos partidos se disputan el liderazgo principal en la lucha por el poder. A enterarse, el Partido de la Fuga Dominicana, (PLD) y el Partido Fuerza del Pueblo, el primero liderado por Danilo Medina (Dañino) y el segundo por Leonel Fernández, padre de la corrupción moderna, principal de la Fundación Integral Democracia y Explicación, (FUNGLODE)“cuerpo del delito”, como la llamó el doctor Guillermo Tostado.
Tanto Fernández como Medina, estuvieron en el poder, el primero durante 12 abriles, tres periodos, el segundo durante 8 abriles, dos periodos. En total, 20 abriles. (La peste morada) donde la corrupción fue lo único que subió escandalosamenteconvirtiendo el país en uno de los más corruptos de América y del mundo, según Transparencia Internacional. Durante esos 20 abriles, todos los parámetros, educación, lozanía, pobreza, marginalidaddesempleo, costo de la vida, endeudamiento forastero, etc., fueron negativos.
Los escándalos de corrupción en las instituciones del Estado se sucedían uno detrás del otro, sin que el Profesión Divulgado actuara. El Sistema Legislativo fue secuestrado durante la “peste morada”. Significa, pues, que Fernández ni Medina, tienemetacalidad honrado para condenar ni despellejar al presidente Abinader. Entreambos debieron retirarse de la actividad política y convertirse en piezas de museo y dejarles el espacio a las demás generaciones adentro del PLD y la FUPU. Pero no. Insisten en mantenerse en la competencia; Medina con y “nones” sobre sus espaldas y Leonel con un paca corrupto sobre sus hombros que pesamás que un “casamiento obligado”.
Fernández consideraba que un periodo de gobierno era suficiente, luego dijo dos, pero gobernó tres veces. En 12 abriles no hizo más que corromperlo todo, incluso su propio partido. Ahora quiere retornar, con las mismas ideas y la misma concurrencia. Convertiré el país, nuevamenteen caso improbable de retornar al poder, en un estercolero, una letrina.
Dañino Medina prometió lo mismo: un solo periodo y nunca más. Se reeligió y gobernó 8 abriles. Intentó igualar a Leonel gobernando 12 abriles, pero fracasó. Bajo su mando el país siguió siendo un estercolero, una letrina, una pocilga.
Los dirigentes del PLD y el FUPUd. apuestan al descalabro, al fracaso, al estropicio, a la crisis económica, a las denuncias de corrupción tratando de traicionar la idea de que “todos los políticos son iguales”incluyendo a los que del PRM.
La concurso vende frustración, incertidumbre, desasosiego y desaliento en el pueblo, sin convencer a nadie, mientras el presidente Abinader con sus acciones cotidianasadentro y fuera del Palacio Domésticotrabajando día y tenebrosidad 24/7 profesa certidumbre, mejorafe, esperanza y confianza en el presente y el futuro del país.
El presidente Abinader no apaña corruptos, no los defiende, no los protegidono los premiacomo enlos gobiernos del PLD que encabezaron Leonel Fernández y Danilo Medina. Y eso marca una enorme diferencia entre el pasado y el presente.
La concurso no tiene propuestas para encarar los problemas del país. Recurre a las denunciasla mayoría de las veces sin fundamentosla mayoría de las veces sin pruebas que la avalen. Se manejo de una concurso vacía, que no ofrece soluciones a lo que considera desaciertos del gobierno. No tieneuna plataforma programática. La crítica por la crítica no aporta ausencia.
Tanto Fernández como Damenester están descalificados política y moralmente. La concurso precisa de caras nuevas, de otros rostros, de propuestas programáticas que los diferencien y los alejen del pasado complicado de sus viejos líderes; se requiere de jóvenes que no tengan deudas de matanzaque no les hayan robado el futuro a las nuevas generaciones.
El país precisa de una concurso política verdadera, integrada por concurrencia sin engañosin expedientes de corrupciónsin circunstancias penales. Masa nueva, inteligente, preparada, con gusto de servicio, sacrificio y entrega total.
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