Por Luis Felipe Rosa
Una escuela es mucho más que una edificación o estructura física. Cada escuela es un universo conformado por múltiples actores: por maestros, estudiantes, por un personal burócrata y de mantenimiento, abarcando adicionalmente a los padres, servidores y suplidores externos.
Cada universo escolar constituye un mundo que existe y opera como un núcleo social con vida propia y como tal requiere de la coordinación y gala armónica de todos sus componentes y participantes. Esto significa que la dirección administrativa de un plantel escolar debe negociar conjuntamente con su personal, los maestros, los estudiantes, los padres, los servidores y suplidores externos, cada cual asumiendo el rol que le corresponde.
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En mi artículo “La ADP asumiendo un nuevo tipo”publicado en este diario el miércoles 24 de septiembre del presente año, formulé la propuesta de que los posibles asignados mensualmente a cada escuela sean manejados mediante sistemas de control y rendición de cuentas, fiscalizados por comités de padres, profesores y estudiantes. Voy más remotamente y propongo que se realice una discusión sobre el manejo de cada escuela y la debida décimo de todos sus actores, para obtener los mejores resultados en las metas que se propongan alcanzar en cada año escolar. Entiendo que en cada escuela o casino se debe constituir democráticamente una Juntura Escolar con representantes de los profesores, los estudiantes, los padres, el personal burócrata y el director correspondiente, para darle seguimiento y supervisión a cada dominio o cuestión relacionada a la buena marcha de la escuela, desde el correcto uso de los posibles asignados hasta la pundonor, higiene y aseo, mantenimiento de la planta física, la disciplina y el rendimiento escolar que siempre debe constituir la máxima meta. Hay que ilustrarse de los chinos y de los japoneses en cuyas escuelas los alumnos desde muy niños son los responsables de congregar los desechos y cuidar los avíos y mobiliarios. En esos modelos los profesores son capaces y responsables. Adicionalmente, los posibles asignados son adecuadamente manejados. La cuestión es que con una mejor escuela y una mejor educación podremos ser un mejor país.
En torno a esta cuestión el Profesión de Educación, la Asociación Dominicana de Profesores y la sociedad en su conjunto debieran en lo inmediato destapar un espacio de discusión y propuestas, a fin de articular políticas y planes específicos.






