El Distrito Municipal Turístico Verón-Punta Cana ha poliedro un paso de avance al formular el Plan Municipal de Movilidad Segura 2024-2028, una hoja de ruta que rastreo indisponer uno de los problemas más críticos de la provincia La Altagracia: el tránsito vehicular.
Se alcahuetería de una sinceridad que no solo afecta a los residentes, sino que impacta directamente en la seguridad y calidad de vida en el destino turístico más importante del país. Los datos contenidos en este plan, como parte del asonada técnico para su elaboración, son verdaderamente sorprendentes.
Más de 228,000 vehículos circulan en horas pico por las principales vías de Verón-Punta Cana, provocando congestión, caos y elevando los riesgos de accidentes. Esta situación no es un asunto último, pues la provincia ocupa el cuarto oportunidad a nivel franquista en muertes por accidentes de tránsito, una estadística inquietante que debe convocar a la bono.
Si proporcionadamente la movilidad es un desafío en toda La Altagracia, el maduro peso recae sobre la zona turística, donde el flujo masivo de personas y vehículos exige soluciones inmediatas y sostenibles.
El plan propuesto por las autoridades municipales plantea medidas necesarias como la ampliación de intersecciones críticas, la instalación de semaforización inteligente, la regulación del transporte manifiesto y la creación de espacios seguros para peatones y ciclistas. Apoyar este esfuerzo es fundamental.
La movilidad segura no es un compromiso con la vida humana y la competitividad de Punta Cana como destino turístico total. La postura de Verón-Punta Cana por un urbanística.
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