Río de Janeiro.– Ocho de la mañana, cerveza en mano y el disfraz en su punto. La fiesta no para en el carnaval de Río, que este lunes convirtió el centro de la ciudad en un titánico parterre musicalcon flores de todos los estilos y colores desde las primeras horas del día para animar en las calles la tradicional rumba carioca.
Los girasoles le sonrieron al sol y las rosas se iluminaron con el celeste del bóveda celeste, mientras margaritas, lirios, orquídeas y tulipanes danzaron al ritmo de la lado callejera ‘Ven aquí, mi piropo‘, sobre diademas y sombreros de miles de cariocas y turistas que optaron por comenzar temprano la diversión.
El ‘bloco’, como se conoce a las comparsas que desfilan gratis por las calles de la ciudad durante el carnaval, celebró este lunes diez abriles de existencia con un entusiasta desfile que llenó de energía a quienes madrugaron para cantar y danzar sin pausa.
Según los organizadores, unas 30.000 personas llenaron de color una zona tradicional del centro de la ciudad, cantando y bailando al compás de la lado canciones típicas del carnaval, acompañadas por mujeres en zancos que iban ‘refrescando’ a las flores fiesteras con chorros de agua para aliviar el calor.
Te puede interesar repasar: Lula fuego al respeto durante el Carnaval en Brasil- “Es esencial en todo momento”
Para el psicólogo Gabriel Barros, ese es uno de los conceptos más lindos de esa comparsa callejera.
“Todos los asistentes hacemos parte de ese inmenso parterre que las zanqueras van bañando con agua y purpurina para que sigamos en la fiesta hasta que ya no sea posible”, explicó a EFE.

Entre los fiesteros hay opciones para todos los gustos. Desde quienes se lanzan al disfrute desde el primer día del carnaval hasta el miércoles de ceniza casi sin detener, hasta los que prefieren tomarse la juerga con más calma.
Karine Brendon, que además ama la energía de ‘Ven aquí, mi piropo‘, prefiere tomarse la rumba ‘con calma’ y solo asiste a dos comparsas diarias para poder recargar baterías.
Alma y esencia del carnaval
Las bandas y comparsas callejeras constituyen el alma y vida del carnaval carioca. Se alimentan de la energía del sabido y reflejan el carácter amplio e informal de una fiesta en la que conviven generaciones y estilos, sin distinciones.
La espectáculo se repite en distintos puntos de la ciudad- familias con niños pequeños, grupos de amigos disfrazados de alguna temática exclusivo y turistas que descubren en las calles una interpretación más espontánea y cercana del carnaval, acullá del brillo coreografiado de los desfiles del sambódromo.
Según la Alcaldía de Río de Janeiromás de ocho millones de personas, entre residentes y turistas, participarán en el carnaval este año. De ellas, cerca de seis millones lo harán en alguno de los más de 460 blocos programados a lo dadivoso de 37 días de celebraciones.
El Carnaval de Río de Janeiro se extenderá hasta el miércoles de ceniza, cuando se conocerá la escuela de samba campeona tras los desfiles del sambódromoque es considerado el viejo espectáculo al corriente huido del mundo.
Los blocos, sin confiscación, seguirán hasta el próximo fin de semana alegrando las calles de la ciudad.






