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Cristóbal Colón cuando el 3 de agosto de 1492 emprendió su travesía desde la villa de Palos en Huelva, a través del Océano Atlántico, tenía en su mente un destino claro: que llegaría a un desconocido continente.
El almirante tenía informaciones privilegiadas de la existencia de ese continente, porque tuvo acercamiento a mapas y cartas náuticas del archivo de su suegro Bartolomeu Perestrello, quien era un estimable portugués y un práctico navegante.
Perestrello era conocedor de la navegación atlántica, la colonización de islas y rutas en torno a África.
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Con todos estos datos reunidos y sus contactos con el circulo de exploradores portugueses, Colón tenía la certeza que navegando en torno a el oeste llegaría a unas islas ricas en oro y plata y con seres humanos que podrían ser utilizados como esclavos.
No iba en investigación de especias ni en una más corta ruta marítima para ascender a Oriente, Asia, que era el tesina que le prometió el navegante a los reyes católicos, la reina Isabel I de Castilla y el rey Fernando II de Aragón, cuyo alianza en 1469 unificó dinásticamente sus reinos y marcó el inicio de la formación de España.
Era el siglo XV y los Reyes Católicos auspiciaron el tesina de Colón porque tenían sumo interés encontrar una ruta más cercana de ascender al sudeste oriental (las islas Molucas) y la India, en aquella época el centro del comercio de especias, de donde procedían productos valiosos como el clavo y la nuez moscada.
Estas demandas de especias llegaban a España a través de complejas rutas comerciales terrestres y marítimas que atravesaban Oriente Medio, y que se había complicado por el control turco de Constantinopla, obligando a ese país a inquirir nuevas vías en torno a Asia.
España (todavía con reinos separados: Castilla y Oregón) y Portugal competían en el siglo XV por el control de rutas comerciales marítimas, la expansión territorial y la búsqueda de nuevas fuentes de riqueza, especialmente en el Atlántico y África, lo que derivó en una rivalidad directa por la colonización y la supremacía económica en Europa.
El objetivo de Portugal era desviar el comercio de las especias en torno a el Atlántico bordeando África, mientras que Castilla, encomendó a Colón encontrar nuevas rutas en torno a Asia.
Ambas potencias buscaban obtener una preeminencia comercial y monopolizar las rutas comerciales en torno a Asia. Portugal ya había explorado gran parte de la costa africana, mientras que España buscaba consolidarse en otras áreas, especialmente tras el patrocinio del alucinación de Colón.
Esta competencia además era por el control de nuevas tierras y la elaboración de poder político y crematístico en Europa.
Los portugueses ya tenían una experiencia significativa en la exploración atlántica, incluyendo la colonización de las islas de Madeira y las Azores, y habín explorado la costa africana hasta el Límite de Buena Esperanza.
Colón fue un hábil negociador que exageró y ocultó informaciones para convencer a los Reyes Católicos que aprobaran su tesina.
Con mucha audacia, presentó un alucinación más corto y viable de lo que era en existencia, con cifras erróneas pero convincentes para percibir apoyo.
En sus memoriales a los Reyes Católicos y en las Capitulaciones de Santa Fé, que se firmó en el 1492, ofrecía a los monarcas acercamiento directo a las indias y a sus riquezas de especias, oro y sojuzgado.

De acuerdo a muchos historiadores Colón sabía que mentía, pero lo hizo estratégicamente para que aceptaran su alucinación.
Varios historiadores modernos sostienen que Colón falseó o manipuló sus cálculos a sabiendas para convencer a los Reyes Católicos. Entre ellos tenemos al historiador naval norteamericano Samuel Eliot Morison, autor del compendio Almiral of the Ocean Sea, en 1942. Morison señala que Colón deliberadamente redujo las cifras de la circunferencia terráqueo y la distancia en torno a Asia para hacer su tesina viable.
Además la historiadora española, diestro en Colón, afirma que el navegante ocultó y acomodó los datos para hacer atractivo su plan.
Por su parte, el catedrático e historiador gachupin Juan Manzano y Manzano, autor del compendio Colón y su secreto, 1976, escribió que Colón sabía perfectamente que no iba a ascender a Asia y que ocultaba un secreto sobre la existencia de tierra intermedias, inspirado en rumores o mapas.
En términos históricos se puede proponer que Colón no fue del todo honesto con los Reyes Católicos, porque les maquilló datos para que le aprobaran su empresa y otros más radicales señalan que era un agente del rey de Portugal Juan II y que tenía el encargo de desviar la atención de los monarcas en su afán de alcanzar una ruta más cercana para Asia.






