La iluminación del Carrera Turístico del Este marca un antiguamente y un a posteriori en la movilidad nocturna de este táctico corredor. Las nuevas luminarias, instaladas con criterios modernos de eficiencia y regularidad, otorgan al trayecto un elegancia distinguido, casi ceremonial, que resalta la honor de una zona que recibe millones de visitantes al año.
En las noches, el Carrera adquiere un carácter elegante y, sobre todo, seguro. La visibilidad es ahora amplia y continua, reduciendo la trabajo visual del conductor y elevando la percepción de orden y confianza en la vía. Sin confiscación, bajo ese nuevo esplendor persisten viejos desafíos. Los hundimientos, hoyos y deformaciones del pavimento siguen presentes en el Carrera Turístico.
Estas irregularidades generan alteraciones en la estabilidad dinámica de los vehículos, provocan pérdidas momentáneas de permanencia, inducen desviaciones imprevistas en la trayectoria y aumentan la posibilidad de impactos laterales o vuelcos, especialmente en automóviles livianos y motocicletas. En una carretera con adhesión demanda de tránsito, velocidades medias elevadas y flujo constante de transporte turístico, estas fallas estructurales representan un peligro crítico permanente.
La iluminación ha sido un oportunidad elogiable, un avance incuestionable que debe celebrarse por el perfectamente de la seguridad de todos. Pero igualmente debe servir como un llamado de atención. El Carrera Turístico requiere una intervención integral urgente, que abarque la reconstrucción de los tramos dañados, la corrección de desniveles y la supervisión periódica del pavimento.
De ausencia vale un corredor brillante si su superficie continúa poniendo en peligro la vida de quienes diariamente lo transitan. El destino turístico más importante del país merece una vía que combine belleza, funcionalidad y seguridad plena. Y ese compromiso solo se cumplirá cuando la luz que hoy embellece al Carrera encuentre su equivalente en un pavimento igualmente digno.
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