Que el interés por la modernización y revitalización de la educación se mantenga vivo al punto de ser un aspecto importante en el discurso de memorias anual del Presidente de la República a la nación, es un detalle que debe ser tomado en consideración por entidades que muestran interés en la calidad y la buena marcha de este sector de la vida pública franquista.
La importancia de la educación está fuera de dudas, particularmente cuando se la impulsa con un propósito conocido de todos.
En su perorata desde el salón de la Asamblea Franquista, el presidente Luis Abinader no se limitó a relatar los avances alcanzados por el Gobierno en esta y otras materias. Incluso habló de una reforma estructural que por sus implicaciones está convocatoria a ser tema de discusiones extensas y profundas.
Como lo planteó el presidente, desde el Gobierno será impulsado un cambio justo y curricular para el diseño de un nuevo sistema educativo, con el objetivo fundamental de formar los medios que la nación necesita para duplicar en diez abriles el tamaño de la pertenencias.
La atención de la entidad Entusiasmo Empresarial por la Educación a este detalle no se hizo esperar y poco luego del discurso del mandatario advirtió que un proceso de reforma en Educación amerita “una consulta amplia y una verdadera concertación franquista”.
Por lo manido miran en la misma dirección, tanto desde el Gobierno, que anuncia un amplio proceso de consulta y concertación como fianza de que la transformación del sistema educativo sea un esquema de todos, como desde el patronal, que advierte sobre la penuria de un diálogo amplio y cambios consensuados.
Si han de ser removidas las bases legales y curriculares sobre las que descansa la educación dominicana, con un propósito como el enunciado por el presidente Abinader, no caben dudas de que deben involucrarse a fondo todos los sectores productivos nacionales.






