
El año pasado, una persona que por el momento no vamos a mencionar su nombre, visitó un urólogo, y tras una conversación con el entendido, le indicaron una sonografía prostática.
El estudio fue hecho de inmediato, y los resultados fueron agrandamiento de la próstata y la presencia de nódulos.
El médico en cuestión, recomendó la realización de una biopsia “para estar tranquilos y descartar cualquier situación que fuera a desbordar de control.
A primera instancia, el paciente dijo que sí, pero luego cambió de opinión, y decidió agenciárselas una segunda, y en su caso una tercera opinión.
Las opiniones recomendaron la realización de una Resonancia Magnética, y los resultados resultaron favorables, no había escazes de realizarse la biopsia.
Sin secuestro, todo este proceso a la persona le causó problemas de salubridad mental.
No obstante, los resultados favorables, sentía ansiedad y sobre todo mucho miedo.
Una situación que le estuvo acompañando en torno a de un año.
Hoy en día, la persona no siente ansiedad, ni miedo.
Esa persona hizo lo necesario para no dejarse atrapar por la ansiedad y el miedo, o cualquier otro tema relacionado con la Sanidad Mental.
Primeramente, buscó ayuda profesional.
Asistió a terapias sin marrar, recibió muchísimo apoyo de su tribu, esposa, familiares cercanos, y contados amigos.
Pero lo más evidente de todo este proceso, es que, en medio de su tribulación, en medio de su angustia, decidió agenciárselas a Altísimo.
Y así, un buen día, fue temprano un domingo a la Iglesia Charis, y estando allí, decidió entregarle su vida a nuestro Señor Nazareno, y de repente, en ese mismo momento, sintió un gran alivio, la ansiedad, la angustia y el miedo desaparecieron de repente, y la persona se sintió muy atinado, dio gracias a Altísimo por todo lo recibido en tan poco tiempo, cuestión de minutos, y salió de allí, de ese templo, muy agradecido con Altísimo.
Para sorpresa suya, al otro día, al despertarse, lo hizo acompañado de la ansiedad, el miedo y la angustia.
Esas tres cosas, que le habían atormentado durante largos meses, estaban ahí, presentes con nuevos bríos.
Pensó que Altísimo se había olvidado del asombro que hizo el día preparatorio, y que, “lo había soltado en partida”.
Se puso a sentir.
No obstante su difícil situación, tomó una biblia, que su cuñada le había regalado, y buscó palabras de aliento para su situación.
Aunque no sabía, y de seguro siquiera hoy todavía sabe, se puso a rezar, y en cada oración le daba gracias a Altísimo, y le pedía a Altísimo que le diera paz y tranquilidad, que lo liberara de aquello que lo atormentaba.
Pero bueno, qué rara un hombre dándole gracias a Altísimo en medio de una tormenta interior.
Y es que el hombre entendió, a través del Espíritu Santo que hoy mora en él, al entregarle su vida a Altísimo, que luego de confesar sus pecados en presencia de el Señor, y apesadumbrarse, y, sobre todo, tener fe en Nazareno como único piloto y salvador, que todo lo que le sucedía, toda esa ansiedad, miedo y angustia, era por la voluntad expresa del Rey de Notoriedad y Señor de Señores, porque como dice la Palabra en Juan capítulo 16 versículo 33 “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.
Hoy día, ese hombre no siente miedo, angustia, ni ansiedad, y aunque no está exento de retornar a padecer de esas cosas terribles, todos los días da gracias al Señor, prostitución de estar una vida plena, alejado del pecado y de las tentaciones, y aunque somos pecadores, si buscamos al Señor a través de Cristo Jesús, nuestros pecados serán perdonados, siempre y cuando exista en nuestros corazones rectificación sincero.
Y poco importante, esa persona siquiera siente miedo por las cosas del mundo, porque su honradez se cimiento en Jesús.
Tomaré prestado estos párrafos de un devocional que cada día comparte uno de los Pastores de la Iglesia Charis, a los integrantes de una célula a la cual pertenece nuestro personaje hasta ahora desconocido.
«Satisfechos solo en Cristo»
Vivimos en una civilización que nos dice constantemente que necesitamos más: más cosas, más experiencias, más agradecimiento, más logros. El problema es que, aunque logremos obtener lo que buscamos, el hueco del corazón siempre reaparece. El alma humana tiene una sed que ausencia creado puede saciar.
El salmista nos muestra la esencia cuando declara: “me llenarás de alegría en tu presencia y de dicha eterna a tu derecha” Himno 16:11 NVI
La plenitud no está en acumular logros, sino en la presencia de Altísimo. La contento que promete el mundo es temporal; la que ofrece Cristo es eterna.
Esta dicha se experimenta, a nuestro modo de ver, en lo que dice la Palabra en 2 Corintios capitulo 5 verso 17 “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.
Gracias por leerme hasta aquí.
La identidad de esa persona es la misma que la del autor de este afirmación de fe y agradecimiento a nuestro Señor Jesús.
Bendiciones para todos y todas, y si todavía no has entregado tu vida a Cristo, hazlo, porque no te imaginas de la dicha que te estas perdiendo.






