El sistema financiero dominicano está experimentando una transformación en el uso de los cheques como método de cuota. Aunque la expulsión de estos instrumentos ha disminuido casi un 50% en los últimos 17 abriles, el valía total de las transacciones realizadas a través de ellos se ha mantenido relativamente estable, con algunas fluctuaciones.
La digitalización y el avance tecnológico han relegado al cheque a un segundo plano en términos de cuerpo. Según datos del Cárcel Central de la República Dominicana (BCRD), en 2008 se emitieron más de 32 millones de cheques, alcanzando su punto más año en 2011, con 43.7 millones. Sin secuestro, al cerradura de 2024, esa emblema se redujo a 16.1 millones, lo que representa una caída del 49.6%.
Esta tendencia además se refleja en las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) lideradas por mujeres. Un flamante crónica de la Superintendencia de Bancos (SB) revela que el uso de cheques en estas mipymes es leve, ya que representa solo el 9% de los pagos.
En cambio, un 61% de las empresas opta por realizar sus transacciones mediante transferencias. Las razones detrás de esta preferencia incluyen maduro seguridad y facilidad de manejoasí como el rechazo del efectivo por parte de los receptores y las políticas empresariales internas.
En detalle, un 34% señala la seguridad y la política de no uso de efectivo; un 20%, la preferencia por contar con un respaldo físico de los pagos; un 12%, que el tercero o suplidor no acepta pagos con plástico de crédito; y un 5%, las limitaciones en las transferencias digitales.
El crónica además destaca que los canales digitales se están consolidando como la opción más destreza para realizar transacciones financieras. Entre las microempresas encuestadas, la aplicación móvil se posiciona como el canal más utilizado, ya que permite a los negocios especular en cualquier lado y momento, reduciendo costos y tiempo.
“En común, las líderes empresariales encuestadas se sienten seguras o muy seguras al utilizar los canales digitales de su entidad financiera”, señala el crónica. A pesar de ello, el 60% de las empresas nunca ha realizado reclamaciones a través de estos canales, y prefiere la atención presencial en las oficinas.
Estos hallazgos, según el crónica de la SBevidencian una brecha en la alfabetización digital y subrayan la carencia de vigorizar las competencias tecnológicas de las empresas.






