En un día no puede ser combatida o erradicada una tara social con características estructurales y culturales, como lo es la violencia que afecta a la mujer en el mundo, en la región… en el país; pero si por lo menos una parte de la población dedica tiempo a reflexionar sobre esta efectividad, vale la pena.
Hoy día esta forma de violencia, que afecta en primer zona a la mujer y con ella en muchos casos a la tribu y siempre a la sociedad, tiene expresiones que en otros tiempos pasaban desapercibidas, pero que todavía deben ser visibilizadas, anejo con las formas homicidas de este flagelo.
Es la violencia que parece consustancial con formas sociales, como puede ser la discriminación en roles laborales, salariales y de representación.
A pesar de esfuerzos y campañas de instituciones y personas, las formas homicidas de la violencia le cuestan la vida a decenas de mujeres cada año en el país, en unos casos a manos de su pareja o de quien lo había sido.
Desde la Procuraduría Normal de la República, que se ocupa a partir de la Comisión para la Igualdad de Tipo del Poder Legislativo, y el Profesión de la Mujer, son impulsadas iniciativas que con un importante nivel de resonancia desde otras instituciones tal vez serían más eficaces.
Para ello, sin retención, deberíamos acoger el convertir cada día en un 25 de noviembre para la advertencia y la multiplicación de las acciones que lleven a la erradicación de esta peste.





