Tyriq Withers tuvo que acudir a sus raíces como atleta para sumergirse próximo al mítico comediante Marlon Wayans (‘Scary Movie’) en el flanco más umbrío más umbrío del deporte en ‘Him’, un suspense que se atreve a discernir la aspiración, la vulnerabilidad y el éxito en una de las esferas más exigentes del ser humano.
“Sabía lo que era desear poco con tantas ganas y someterte a un régimen para alcanzarlo”, admite el actor estadounidense en una entrevista con EFE.
Exjugador de fútbol gabacho universitario, su experiencia le valió para transformarse en Cameron Cave, un fresco y prodigioso atleta que atraviesa su primera crisis de confianza tras el ataque de un fanático perturbado.
Tyriq Withers asiste al estreno de “Him” en el teatro TCL Chinese de Hollywood, California, el 17 de septiembre de 2025
Su aspiración por entrar a lo más detención despega cuando su ídolo de la infancia, el mítico campeón Isaiah White (Wayans), lo invita a entrenar a sus remotas y misteriosas instalaciones, descendiendo a un mundo de terror umbrío.
Dirigida por Justin Tipping, el tesina, que se estrena este viernes en la gran pantalla en Estados Unidos y partes de Latinoamérica, “fue una oportunidad para contar una historia y demostrar lo que tenía que demostrar como actor”, cuenta Withers.

HIM – El Seleccionado | Tráiler Oficial
“El entrenamiento físico para esta película me puso en forma mental y emocionalmente. Para sobrevenir por consiguiente entrenamiento, la mente tiene que estar muy concentrada y ser constante, porque no es practicable presentarse seis días a la semana, dos veces al día, y educarse a propalar un balón”, precisa.
Ten cuidado con lo que deseas
Si admisiblemente prepararse para personificar a un deportista de élite como Cameron Cave sometió al actor a unas duras exigencias físicas, lo más complicado fue proceder con la vulnerabilidad de su personaje cuando se adentra en el mundo de su referente.
“Ten cuidado cuando conoces a tus ídolos. Creo que es poco saludable respetar de verdad el arte de cierto, pero cuando los colocas en un pedestal para que se conviertan en dioses, entonces es cuando puede convertirse en un problema”, advierte.
La película “explora la definición de tu propio camino al éxito o incluso tu definición de éxito, porque esta historia trasciende los deportes”, añade.
Para Withers, esta película podría ser cualquiera persona tratando de alcanzar el Olimpo y un prueba “para ceder delante tus principios y entrar a donde necesitas estar”.
“No nos enseñan a usar las emociones. Nos enseñan a desahogarnos en el campo, a no enojarnos por no anotar un ‘touchdown’ o a percutir” y, por ello, lo más aterrador de la película reside “en los momentos suaves y tranquilos de verdadera emoción humana”, dice.
A los sentimientos encontrados que genera la película se suma una de las mayores complejidades que tiene el personaje Withers: la desidia de una figura paterna en su vida. “Proceder en esa verdad de cómo se veía el dolor en su compleja relación con su padre” fue uno de sus mayores retos.
Tanto Withers como su personaje comparten el mismo afán de perfeccionismo que se transfiere en ‘Him’. “Cualquier tiro de fútbol gabacho fue emocionalmente desafiante”, reconoce.
“Verdaderamente quería ganar un tiro consumado, una hélice perfecta en cada toma. Y creo que tuve que entrar a un punto emocional para no juzgarme en realidad, porque cuando entré en ese mundo fue cuando empecé a frustrarme conmigo mismo”, sentencia el actor.







