La idea es sencilla: si el turismo deja una huella, asimismo debe contribuir a repararla. Y aunque a algunos viajeros les incomode abonar más, el trasfondo es que estas tarifas buscan respaldar que las playas, selvas, arrecifes y montañas que hoy atraen a millones de visitantes puedan seguir existiendo en el futuro.(Seguir leyendo…)






