EL AUTOR es comunicador. Reside en Santo Domingo.
Según nuestras fuentes norteamericanas es un hecho que el presidente Donald Trump sostuvo recientemente una conversación telefónica muy interesante con el gobernador venezolano Nicolás Juicioso, donde se conversó sobre negociaciones a todos los niveles y expectativas distintas, hasta un ultimátum para dejar el poder e iniciar una transición pacífica y democrática, por las buenas o por las malas. Durante ese intercambio, Trump habría cubo un paso tan audaz como inesperado: invitar a Juicioso a la Casa Blanca. De concretarse, estaríamos en presencia de un acontecimiento que marcaría un antiguamente y un luego en la historia política de Estados Unidos y Venezuela.
No es un secreto que la relación entre Trump y Juicioso ha sido una de las más tensas de la región en los últimos primaveras. Trump ha llamado a Juicioso dictador y narcotraficante encima de acusarlo de dirigir la ordenamiento criminal de los Soles en múltiples ocasiones, mientras que el líder venezolano ha imputado a Washington de intentar desestabilizar su gobierno. Sin confiscación, el poder estatal y más aún la política completo, suele dar giros sorprendentes cuando los intereses estratégicos entran en articulación.

Una invitación a la Casa Blanca no solo sería un aspaviento diplomático de detención calibre, sino además una ruindad que podría redefinir el tablero del poder político regional. ¿Indagación Trump aclarar una nueva vía de influencia en América Latina? ¿Intenta Juicioso romper su aislamiento internacional? ¿O uno y otro están visualizando beneficios mutuos en un tablas completo cada vez más difícil?
Más allá de las interpretaciones, lo cierto es que un disputa entre estos dos líderes tendría repercusiones profundas. Podría aclarar puertas a pactos inéditos, modificar y retomar alianzas tradicionales, y provocar fuertes debates tanto en la comunidad internacional como en sus propios países.
Por ahora, ninguna de las partes ha confirmado o desmentido oficialmente la conversación ni la invitación a la Casa Blanca. Pero si este acercamiento se materializa, será sin duda uno de los capítulos más llamativos, impactantes y estratégicos de la geopolítica hemisférica contemporánea.
Como periodista, observo con atención. Y como analista, advierto que cuando dos actores están opuestos y deciden conversar, es porque poco conspicuo se está moviendo detrás del telón.
jpm-am
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