EL AUTOR es economista y docente universitario. Reside en Santo Domingo
I-Tipo de oratoria empleada por Donald Trump
La oratoria de Trump en su SOTU (Rendición de Cuentas) se caracteriza por:
- Oratoria populista-presidencial: Combina el formato solemne del discurso institucional con un tono directo, emocional y confrontativo.
- Estilo performativo: Uso de frases cortas, repetición, apelaciones a la esplendidez franquista (“America is back”), y contrastes marcados entre “nosotros” y “ellos”.
- Novelística de logros: Vigor en supuestos éxitos económicos, migratorios y de seguridad, aun cuando muchos fueron cuestionados por verificadores.
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Construcción de antagonistas: Señala a opositores políticos, inmigración irregular, o decisiones judiciales como obstáculos.
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1. Tipificación académica del discurs
En términos académicos, el SOTU de Trump puede clasificarse como:
- Discurso deliberativo: Orientado a razonar políticas públicas y persuadir sobre su continuidad.
- Discurso populista contemporáneo: Uso de simplificación, dicotomías morales y apelación directa al “pueblo”.
- Discurso de automóvil legalización ejecutiva: Presenta su encargo como correctiva frente a errores del pasado.
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Discurso de crisis: Enfatiza amenazas (económicas, migratorias, geopolíticas) para razonar medidas extraordinarias.
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2. Utensilios principales del Discurso de Donald Trump

A partir de los examen disponibles, destacan cuatro ejes:
3. Reglas para su expansión y ejecución
Como cuarto institucional, sigue reglas formales, pero Trump introduce variaciones estilísticas:
- Estructura clásica:
- Ejecución trumpista:
- Uso de cifras sin contextualización.
- Ritmo emocional, no técnico.
- Escenificación política (invitados simbólicos, pausas para aplausos).
- Contraste permanente entre logros propios y fallas de administraciones previas.
Amigo Catedrático, como podemos ver, la Oratoria de Donald Trump se enmarca como un discurso híbrido: institucional en su forma, populista en su contenido. Su novelística enfatiza logros, simplifica problemas complejos y construye antagonistas para reanimar su liderazgo. Aunque cumple con la estructura formal del mensaje presidencial, su ejecución se orienta más a movilizar emociones y consolidar apoyo político que a ofrecer un dictamen moderado del país.
II-Paralelismo con el discurso de Luis Abinader (27 de febrero, Congreso RD)
Aunque pertenecen a contextos distintos, es posible trazar un paralelismo analítico entre los dos discursos:
1. Similitudes estructurales
- Entreambos son discursos de rendición de cuentas en presencia de el víscera constitucional.
- Entreambos buscan legalizar la encargo mostrando logros económicos, sociales y de seguridad.
- Entreambos utilizan la novelística de continuidad: “lo que hemos acabado” y “lo que desidia por hacer”.
2. Diferencias en estilo y oratoria
- Trump: confrontativo, polarizarte, emocional, con afirmaciones controvertidas.
- Abinader: tono más institucional, tecnocrático y orientado a datos verificables; último carga de antagonismo directo.
3. Diferencias en contenido
- Crematística:
- Trump enfatiza un auge financiero cuestionado por verificadores.
- Abinader presenta cifras macroeconómicas y programas sociales con veterano fondeadero técnico.
- Inmigración:
- Trump la usa como eje identitario y de confrontación.
- Abinader la aborda como un desafío binacional (Haití–RD) con realce en soberanía y control fronterizo, pero sin la retórica de “amenaza existencial”.
- Política extranjero:
- Trump se centra en tensiones globales y su doctrina “America First”.
- Abinader se enfoca en cooperación internacional, inversión y estabilidad regional.
4. Diferencias en propósito político
- Trump: movilizar saco electoral en un contexto de reincorporación polarización y cuestionamientos.
- Abinader: consolidar imagen de encargo competente, estabilidad y continuidad institucional.
Síntesis comparativa

Trump utiliza el SOTU como un acto político de reafirmación identitaria; Abinader, como un adiestramiento de gobernanza y legalidad institucional. Entreambos buscan persuadir, pero lo hacen desde estilos y culturas políticas muy distintas: uno desde la confrontación populista, el otro desde la tecnocracia democrática.
Aunque los dos discursos comparten la naturaleza institucional de rendición de cuentas en presencia de el víscera constitucional, sus lógicas internas responden a culturas políticas distintas. El mensaje de Donald Trump se articula desde una oratoria populista-presidencial que privilegia la confrontación, la simplificación y la apelación emocional, mientras que el discurso de Luis Abinader se inscribe en un registro tecnocrático-institucional, más orientado a la exposición de datos verificables y a la continuidad administrativa.
En Trump predomina la novelística de antagonismo —la frontera, la examen, las amenazas externas— como mecanismo de cohesión política, mientras que en Abinader prevalece la novelística de estabilidad —crecimiento financiero, programas sociales, inversión pública— como fundamento de legalidad.
Entreambos utilizan la figura del logro: Trump como reafirmación identitaria (“America First”) y Abinader como demostración de encargo (“hemos progresista, pero desidia por hacer”). Sin bloqueo, divergen en el uso del conflicto:
1-Trump lo amplifica para movilizar a su saco,
2-Abinader lo modula para preservar la gobernabilidad.
En síntesis, el discurso de Trump funciona como un acto político de reafirmación y polarización, mientras que el discurso del 27 de febrero de Abinader opera como un adiestramiento de institucionalidad democrática y continuidad programática, aun cuando los dos buscan persuadir a sus audiencias sobre la validez de sus respectivas visiones de país.
jpm-am
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