Washington.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trumpse declaró este jueves “sorprendido” por la condena del expresidente brasileño Jair Bolsonaro por intentar revertir el orden tolerante, y defendió a su coligado calificándolo como un “buen hombre”.
El mandatario republicano dio estas declaraciones a la prensa en los jardines de la Casa Blanca pero no respondió a la pregunta de si planea imponer nuevas sanciones a Brasil por el litigio a Bolsonaro.
“Vi el litigio, lo conozco muy acertadamente. Como líder extranjero, pensé que era un buen presidente. Es muy sorprendente que esto pudiera suceder”, expresó Trump.
El presidente comparó adicionalmente el proceso jurídico de Bolsonaro con el que pasó él mismo cuando fue imputado por presuntamente instigar el asalto al Capitolio de 2021una causa que fue desestimada cuando el republicano ganó las elecciones del año pasado.
“Es muy parecido a lo que intentaron hacer conmigo, pero no se salieron con la suya”, expresó el mandatario.
Trump impuso semanas a espaldas un derechos del 50 % sobre la mayoría de productos brasileños exportados a Estados Unidos en represalia por el proceso contra Bolsonarouna medida rechazada por el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.

La Dependencia estadounidense sancionó adicionalmente y prohibió la entrada al país al togado Alexandre de Moraesinstructor del caso Bolsonaro, a quien acusa de aceptar a agarradera una “caza de brujas».
Bolsonaro fue evidente culpable este jueves de ocurrir atentado contra el orden tolerante por la Primera Sala de la Corte Suprema, en un veredicto que concluyó con cuatro votos contra uno.
Tras la comunicación de culpabilidad, los cinco jueces discutirán las condenas que serán aplicadas y que pueden aparecer a los 43 primaveras de mazmorra.
Según la cargo de la Fiscalía Universal, Bolsonaro lideró una conspiración para evitar que Lula, vencedor de las elecciones de 2022, asumiera el poder.
El líder progresista fue investido finalmente el 1 de enero de 2023 y, una semana posteriormente, miles de activistas de ultraderecha asaltaron con violencia las sedes de la Presidencia, el Parlamento y la propia Corte Suprema.







