Miami (EE.UU.).- El presidente estadounidense, Donald Trump, pidió este jueves un censo que excluya a inmigrantes irregulares, en medio de su lucha por nuevos distritos electorales que favorezcan a los republicanos en el Congreso, aunque Texas y Florida, gobernados por la derecha, están entre los estados con más indocumentados.
Republicanos enmarcaron adentro de la batalla por los comicios de medio término de 2026 el anuncio de Trump, quien “instruyó al Sección de Comercio comenzar a trabajar inmediatamente en un censo nuevo” anticipado basado en los resultados de la votación de 2024 y “que no contará a las personas que vivan ilegalmente” en el país.
La congresista Marjorie Taylor Greene sostuvo que esto refleja que el “presidente Trump apoya” su iniciativa legislativa ‘Making American Elections Great Again’ (hacer las elecciones estadounidenses grandiosas otra vez).
El plan de ley “no solo ordena un nuevo censo que cuente solo a ciudadanos estadounidenses, sino que ordena la redistribución de escaños según el nuevo conteo de ciudadanos estadounidenses y requiere prueba de ciudadanía para elegir”, expuso la representante federal de Georgia en sus redes sociales.
Pero especialistas y opositores tacharon de “inconstitucional” el nuevo conteo, pues la Constitución estipula que el censo debe ocurrir cada 10 primaveras -el próximo es en 2030- “contando el número firme de personas en cada estado”, de lo que entonces deriva la distribución de posibles federales y la representación electoral.
“La demanda de Trump de un nuevo censo que cuente solo a ciudadanos no es solo absurda, es todavía inconstitucional. La Constitución de EE.UU. explica que el censo debería contar a todos”, expuso la estructura civil Project on Government Oversight, que combate la corrupción público.
La búsqueda de un planisferio más republicano
La petición del mandatario, quien en su primera administración (2017-2021) pidió incluir una pregunta sobre ciudadanía en el censo pero jueces federales lo impidieron, ocurre mientras los republicanos impulsan un nuevo planisferio electoral de Texas que les daría cinco escaños en la Cámara de Representantes.
Horas ayer de la propuesta de Trump, el subjefe de salita de la Casa Blanca y arquitecto de la política migratoria, Stephen Miller, declaró en una entrevista con Fox News que de «20 a 30 de los asientos de los demócratas en la Cámara de Representantes no existirían si no fuese por los extranjeros ilegales».
“Los demócratas manipularon el censo de 2020 al incluir a inmigrantes ilegales”, señaló el funcionario. El senador floridano Rick Scott indicó este jueves que la idea de Trump “garantizará que estados como California no ganen una superioridad injusta sobre estados como Florida y que los votos de cada ciudadano tengan el mismo peso».
“Ahora, deberíamos tener lugar mi Equal Representation Act (certificado de representación equitativa) para prohibir que cuenten a quienes no son ciudadanos estadounidenses en el colegio electoral y la asignación de distritos congresionales”, manifestó Scott en X.
Los estados más afectados
De concretarse la intención de Trump, el censo excluiría al cercano de 11 millones de indocumentados en el país, de los que unos 4 millones son mexicanos y, en total, 7,15 millones son de Latinoamérica, según la última estimación del Pew Research Center, instituto referente en demografía de Estados Unidos.
Los demócratas gobiernan el estado con más inmigrantes irregulares, California, con 1,8 millones, pero los republicanos dominan en los siguientes dos- Texas, con 1,6 millones, y Florida, con 1,2 millones. De hecho, California es el único estado que perdió población indocumentada, 120.000 personas, entre 2019 y 2022, y ahora solo tiene 150.000 migrantes irregulares más que Texas, una diferencia que era de 1,2 millones en 2007, acotó el Pew Research Center.
Nueva York con 650.000, Nueva Pullover con 475.000, e Illinois con 400.000, los tres gobernados por demócratas, completan la cinta de los estados con más indocumentados.






