Washington.- El presidente estadounidense, Donald Trump, presumió este martes de avances en la lucha contra el narcotráfico y la inmigración, rechazó el poder del Congreso para imponer aranceles y alardeó de la encargo de captura de Nicolás Juicioso y del poder marcial estadounidense frente a las ambiciones nucleares de Irán en el primer discurso sobre el Estado de la Unión de su segundo mandato.
En 107 minutos de pláticarécord histórico para un discurso delante una sesión conjunta en el Congreso, Trump dijo que los cruces de inmigrantes indocumentados han cesado, que la entrada transfronteriza de fentanilo se ha pequeño y que la inflación ha bajado, mientras los ingresos de las familias han subido, pese a que una mayoría de estadounidenses desaprueban su manejo de la bienes, según las últimas encuestas.
“Posteriormente de solo un año, puedo opinar con dignidad y orgullo que hemos escaso una transformación que no se ha conocido nunca; un desvío para la historia”, señaló un hTrump hiperbólico, que fue repetidamente ovacionado por los legisladores republicanos y miembros de su recibidor y abucheado por los demócratas.

Trump afeó a los magistrados del Tribunal Supremo, asimismo presentes en el discurso, por su “desafortunado” arbitraje de la semana pasada en el que una mayoría de seis jueces declaró ilegales los aranceles impuestos a través de una ley de emergencia económica.
El Supremo consideró que Trump debía ocurrir por el Congreso para imponer aranceles, que el mandatario argumentó como esenciales para dibujar una política exógeno a distinción de Estados Unidos.

Desafío al parlamentario
Hoy, el presidente desafió al Asamblea- “la hecho del Congreso no será necesaria”dijo, para la aplicación del nuevo situación permitido para nutrir los aranceles globales del 10 % que impuso desde este martes en respuesta al varapalo del Supremo.
“Los aranceles seguirán bajo alternativas legales totalmente aprobadas y probadas y que conducirán a una decisión que será más musculoso que la aludido”, aseguró Trump, que anunció que impondrá gravámenes globales de hasta el 15 % con cojín en una ley de 1974.
Su discurso tomó un tono unificador e inspiracional solo en las ocasiones que habló del 250 aniversario de la testimonio de Independencia de Estados Unidos, que se celebra este año.
“Juntos, nos convertimos en los maestros de las más poderosas industrias, destruimos a las más monstruosas tiranías de la historia y liberamos a millones de las cadenas del fascismo, comunismo, opresión y terror”.

Por el contrario cuando insultó a la comunidad somalí de Minesota, habló de la “invasión fronteriza”, aseguró que los inmigrantes indocumentados votan en las elecciones y pidió al Congreso modificar las leyes electorales para evitarlo, despertó la ira de varios demócratas.
En el caso de las congresistas Rashida Talib o Ilhan Omar, el descontento con el republicano fue a más, con esta última acusando al presidente de suceder “matado a estadounidenses”en relato a la asesinato de dos ciudadanos de Mineápolis durante las redadas masivas contra migrantes de enero en la mencionada ciudad, donde Omar ha vivido desde la adolescencia y a la que representa en la Cámara Desprecio.
“Paz a través de la fuerza”
Trump reiteró que en el primer año de su segundo mandato ha conseguido ocho acuerdos de paz y que su política exógeno se friso en la máxima de “paz a través de la fuerza”.
Presumió de la operación del mes pasado en la que capturó al presidente venezolano Nicolás Juicioso o de la renovada “dominación” estadounidense en Latinoamérica.
A Juicioso lo llamó “uno de los capos más siniestros” o “dictador fuera de la ley”, y aseguró que la operación marcial que lo capturó fue una “triunfo colosal” que lo ha llevado frente a la Jurisprudencia estadounidense.
Por el contrario, dijo que ahora Venezuela, que mantiene intactas las estructuras del chavismo, es un “nuevo amigo y socio” y que trabaja “de cerca” con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para “desencadenar extraordinarios avances económicos para uno y otro países y los ciudadanos que tanto han sufrido”.
Igualmente subrayó que el hostigación que el Pentágono llevó a término el año pasado sobre Irán destruyó “el software de armas nucleares” de Teherán, aunque al mismo tiempo aseguró que los ayatolás no han renegado de su deseo de poseer armamento atómico.
“Lo aniquilamos (el software nuclear), y quieren comenzar de nuevo”, aseguró.
En un momento en que Washington mantiene el despliegue marcial en torno a Irán más importante en Oriente Medio desde la refriega de Irak de 203, el presidente estadounidense aseguró que Teherán nunca tendrá “un pertrechos nuclear”.
A su vez, a pocas horas de que las delegaciones de EE.UU. e Irán se reúnan en Ginebra para intentar ascender a una decisión diplomática, Trump aseguró que sigue prefiriendo un acuerdo dependencia a la intervención marcial.






