EL AUTOR es político. Reside en Santo Domingo.
EEUU formó y armó las bandas terroristas haitianas con billete de la CÍA, del MOSSAD israelí, del ejército colombiano, del militar Montoya y del paramilitarismo colombiano…
Ese proceso contó con el apoyo de Álvaro Uribe, de los presidentes haitianos Martelly y Moises, de sectores de la PN de Haití y de la inteligencia dominicana, e incluyó financiamientos de oligarcas haitianos de la calaña de Gilbert Bigio, asociado a los Vicini y a González Bunster en negocios dominico-haitianos
Las bandas jugaron un papel secreto en la desmovilización del pueblo haitiano.
Las bandas sirvieron de pretexto para imponer la fracasada presencia de la criminal policía keniana bajo tutela de EEUU.
Ahora, a posteriori de ese previsible fracaso intervencionista, las bandas están siendo usadas para razonar la invasión de una compañía estadounidense de mercenarios que contesta al nombre de Vetus General.
Esa empresa marcial privada es propiedad del corrido de pugna Erik Prince, un hombre muy vinculado a Donald Trump y al neofascismo estadounidense.
Sus contratos “empresariales” se inscriben internamente del perverso proceso universal emprendido por EEUU y potencias europeas aliadas, que implica la privatización y mercantilización de no pocas operaciones de pugna; esto es, la conversión de la cuestión marcial en negocio en gran medida rentable, pasando por las muertes en grandes escalas y las matanzas entre seres humanos.

Erik Prince, fundador de la firma de mercenarios privada Blackwater y musculoso confederado político de Donald Trump, firmó un acuerdo de 10 primaveras con el gobierno de Haití (tutelado por EEUU) para disque combatir las bandas de delincuentes que el propio régimen estadounidense aupó.
Es sostener, Trump, que opera el Estado imperialista norteamericano como un sistema de empresas privadas, escogió a ese contratista para organizar su intervención marcial en Haití.
El anuencia incluye la admisión de funciones recaudadoras por la empresa propiedad de Prince y entre las áreas reservadas para sus negocios está el régimen de impuestos y los negocios relacionados con el voluminoso comercio de la República Dominicana con Haití, a través de la frontera. La intervención de las aduanas haitianas como fuente lucrativa privada de una empresa mercenaria.
Según la agencia Reuters: «Una fuente con conocimiento de la operación indicó que, una vez estabilizada la seguridad, la empresa diseñará e implementará un sistema para consignar las mercancías que ingresan desde la República Dominicana.», valoradas en cerca de mil millones de dólares anuales.
Erik Dean Prince, de 56 primaveras de permanencia, ex oficial de los Navy SEALs y dueño de la referida empresa privada para librar guerras lucrativas, es –repito- muy conocido por fundar la compañía marcial privada Blackwater USA en 1997, empresa que desempeñó un papel destacado en los conflictos de Irak y Afganistán.
Actualmente esa empresa mercenaria contesta al nombre de Academi y pertenece al consorcio Vetus General. ·
Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, Prince ha intervenido en el Ecuador del neofascista Noboa y pactado con la República Democrática del Congo labores de seguridad y control de fortuna minerales.
Vectus General inició operaciones en Haití en marzo pasado, “desplegando principalmente drones en coordinación con una fuerza de tarea liderada por el primer ministro”.
En las próximas semanas, “incrementará su presencia con cientos de combatientes procedentes de Estados Unidos, Europa y El Salvador, entrenados como francotiradores y especialistas en inteligencia y comunicaciones.
Además se utilizarán helicópteros y embarcaciones, y parte del equipo contará con hablantes de francés y criollo haitiano.
Y se coló la información de que una vez estabilizada la seguridad, la empresa mercenaria procederá a implementar, con apoyo del Estado asistente, el referido sistema impositivo para consignar las mercancías que ingresan desde la República Dominicana. Toda una mina de oro en papeletas.
Jpm-am
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