El Presidente Donald Trump afirmó este martes que, durante los últimos nueve meses, Estados Unidos no ha admitido a “ningún inmigrante ilegal”destacando lo que considera un endurecimiento histórico de la política migratoria de su dependencia.
La explicación subraya su enfoque centrado en el control fronterizo y en la reducción drástica de los cruces irregulareses en torno a circunscripción estadounidense.
Al mismo tiempo, Trump aseguró que el país continuará libre a la inmigración permitido. “Siempre permitiremos que las personas entren legalmente, personas que amen a nuestro país y trabajen duro para mantenerlo”, señaló, enfatizando que su gobierno escudriñamiento priorizar la presentación de inmigrantes que contribuyan económicamente y se integren a la sociedad estadounidense.
Sus palabras refuerzan uno de los ejes centrales de su memorándum: combinar restricciones severas a la inmigración irregular con la promoción de vías legales selectivas, en medio de un intenso debate doméstico sobre seguridad fronteriza, posesiones y política migratoria.







