El autor es comunicador. Reside en Santo Domingo
El doble sueldo en la República Dominicana no surge de la mínimo ni es fruto de una costumbre improvisada, sino de una disposición permitido muy clara impulsada durante la Era de Rafael Leónidas Trujillo Molina. Aunque su régimen ha sido precisamente criticado por sus excesos y violaciones a los derechos humanos, existe un hecho histórico que los sectores más objetivos no pueden desmentir: fue durante ese período donde se creó formalmente la Regalía Pascual, hoy conocida como el doble sueldo.
Su origen se enmarca internamente de las políticas laborales y sociales impulsadas en aquel tiempo, entre ellas el denominado «Día del Insuficiente», establecido en 1959, que sirvió como entorno para presentar disposiciones dirigidas al alivio crematístico de las familias trabajadoras en época navideña.
No se manejo de exaltar un régimen mandón ni de promover una nostalgia enfermiza por la dictadura. Muy por el contrario, aceptar este hecho histórico es un acto de responsabilidad intelectual. La historia no puede narrarse a conveniencia ni modificarse para borrar hechos que, aunque surgieron bajo un régimen cuestionable, representaron avances concretos para la clase trabajadora dominicana. Lamentablemente, hay sectores que, movidos por intereses ideológicos o por desconocimiento, pretenden eliminar este capítulo de la memoria colectiva para construir una novelística distorsionada del surgimiento del doble sueldo.
El proceso constitucional que dio origen a esta conquista profesional es claro y está documentado. El 20 de enero de 1954, el Senado de la República aprobó un esquema de ley enviado por el Poder Ejecutor que disponía, por primera vez en la historia dominicana, que el Estado y sus instituciones autónomas, los ayuntamientos, el Consejo Oficinista del Distrito Franquista y igualmente las empresas privadas otorgaran a sus empleados un suscripción adicional equivalente a un mes de salario. Este beneficio aplicaba a quienes en ese entonces devengaban sueldos menores de RD$200 mensuales, una guarismo significativa para la posesiones de la época.

Ese suscripción peculiar fue denominado legalmente como «regalo pascual», un término que buscaba resaltar su sentido social y su conexión con las festividades navideñas. Más que un simple bono, representaba un respiro crematístico para las familias dominicanas, que podían carear con longevo estabilidad los gastos propios de fin de año. Esta medida fue establecida mediante la Ley N.º 3742, la cual dejó claramente estipulados los plazos y las responsabilidades tanto del sector manifiesto como del privado para realizar dicho suscripción antiguamente del 24 de diciembre de cada año.
La claridad de esta código es imprescindible, sobre todo en tiempos donde surgen debates sobre el origen, naturaleza y magnitud del doble sueldo. La Ley 3742 no deja espacio para interpretaciones forzadas ni incluye ambigüedades que permitan alterar su propósito innovador. Su intención fue certificar un beneficio directo, tangible y universal para los trabajadores de último ingreso, representando una de las pocas medidas laborales de carácter social implementadas durante ese período mandón.
Un punto fundamental que a menudo se pasa por detención es que dicha código, en ningún de sus artículos, contempla la posibilidad presente o futura de imponer el llamado “sueldo número 13” con impuestos. El espíritu de la ley era claro: el regalo pascual debía ser íntegro, sin deducciones ni cargas fiscales que disminuyeran su impacto crematístico en los hogares. Esto desmonta cualquier intento actual de reinterpretar la norma para discurrir gravámenes o modificaciones contrarias al propósito social con el que fue creada.
Por ello, resulta necesario defender la verdad histórica delante quienes, por razones políticas o intereses particulares, buscan minimizar o distorsionar la creación del doble sueldo. Aceptar su origen no implica discurrir ni exaltar al régimen trujillista; implica simplemente aceptar un hecho documentado que forma parte del incremento del derecho profesional dominicano. El progreso de un pueblo se sostiene igualmente en la honestidad con la que narra su historia.
Comprender el origen del doble sueldo permite valorar mejor su importancia contemporáneo. Hoy es un derecho adquirido, profundamente arraigado en la tradición profesional dominicana y esperado cada diciembre por millones de trabajadores. Pero para defenderlo, protegerlo y evitar que sea manipulado, es imprescindible conocer su historia tal como ocurrió. Solo así se evita que la desinformación intente borrar conquistas que pertenecen al pueblo dominicano y que han representado un alivio crematístico fundamental durante más de seis décadas.
jpm-am
Compártelo en tus redes:






