El expresidente brasileño Jair Bolsonaro fue claro culpable este jueves de deber atentado contra el orden demócrata por la Primera Sala de la Corte Suprema, en un resolución que concluyó con cuatro votos contra uno.
El voto final fue dictado por el presidente de la Primera Sala, Cristiano Zanin, antiguo abogado del contemporáneo mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, contra quien Bolsonaro conspiró tras perder las elecciones de 2022, según las conclusiones del tribunal.
“Las pruebas permiten concluir que los acusados pretendían romper el estado demócrata de derecho”, dijo Zanin en su voto, que dejó una mayoría de cuatro a uno la condena de Bolsonaro y otros siete reos, entre los que figuran exministros y antiguos jefes de las Fuerzas Armadas.
“La Fiscalía consiguió describir satisfactoriamente una ordenamiento criminal armadaestructurada jerárquicamente y orientada a perseguir un plan” centrado en la “permanencia en el poder del presidente Bolsonarosea cual fuera el método criminal a ser utilizado”, aseguró Zanin.
- Tras la manifiesto de culpabilidad, los cinco jueces discutirán, en principio este vierneslas condenas que serán aplicadas, que pueden conservarse a 43 abriles de prisión.
Los delitos
Bolsonaro y los otros siete reos responden por los delitos de eliminación del Estado demócrata de derecho, impresión de Estado, ordenamiento criminal, estropicio del patrimonio protegido y daño calificado.
En el caso de Bolsonarola recriminación formulada por la Fiscalía Militar contempla un perjuiciopues lo considera “superior” de la “ordenamiento criminal” que intentó impedir la toma de posesión de Lula, tras su triunfo en las elecciones de 2022 frente al líder de la extrema derecha.
Junio de 2021, el inicio de la trama
Según la recriminación formulada por la Fiscalía Militar y aceptada por cuatro de los cinco juecesla conspiración comenzó en junio de 2021, poco más de un año antiguamente de las elecciones y cuando Lula comenzaba a despuntar en las encuestas.
La trama fue desarrollada en diversas fases y comenzó con una dura campaña de descrédito contra las instituciones y el sistema electoral del país dirigida por el propio Bolsonarode acuerdo a la recriminación.
La conspiración pasó de las palabras a los hechos a posteriori de que Lula ganó las elecciones de octubre de 2022, con intensas protestas, atentados frustrados por la Policía y campamentos en las puertas de los cuarteles en los que miles de bolsonaristas exigían al Ejército que impidiera la investidura de Lula.
El líder progresista asumió el poder finalmente el 1 de enero de 2023 y, una semana a posteriori, miles de activistas de ultraderecha salieron de uno de esos campamentos en Brasilia para asaltar con violencia las sedes de la Presidencia, el Parlamento y la propia Corte Suprema.
De acuerdo a la Fiscalía, esa acto fue el corolario de una trama golpista que, según la recriminación, fue “condujo” y dirigida personalmente por Bolsonarocon el objetivo de “perpetuarse en el poder” e instalar “una dictadura” en Brasil.

Bolsonaro, la caída del “mito” de la extrema derecha de Brasil
Durante abriles, Jair Bolsonaro fue venerado como el “mito” de la extrema derecha brasileña, idolatrado por sus seguidores como el presidente que dio rienda suelta a los intereses de los sectores más conservador de Brasil. Hoy ese mito se derrumba tras ser claro culpable.
Capitán del Ejército y melancólico de la dictadura, Bolsonaro franqueó el paso a los militares a los pasillos del palacio de Planalto durante sus cuatro abriles de gobierno (2019-2022).
Pero esos mismos generales no se dejaron tirar a la aventura golpista con la que pretendía retener el poder tras su derrota en las elecciones de 2022. Por ello, a los 70 abriles se enfrenta a la perspectiva de advenir el resto de sus días en la prisión o en prisión domiciliaria.
El culto a la personalidad
La popularidad del expresidente además se explica por su empeño en cultivar el culto a su personalidad. Durante abriles, repartió a aliados, interiormente y fuera de Brasil, medallas del ‘club Bolsonaro‘, en las que aparece su foto coronada por palabras groseras y ofensas de cuño sexual.
Y es que su jerga soezsu estilo ordinario y su inquina a la corrección política se convirtieron en parte intrínseca de la imagen que forjó de sí mismo, con la que trató de atraer la simpatía de los votantes de clases bajas y de zonas rurales.
Pero esa rudeza además le pasó estructura. Durante la pandemia mostró un constante desprecio en dirección a las víctimas del virus, imitando a los pacientes que se ahogaban sin viento y exhortando a los brasileños a dejar de ser “un país de maricas”.
Los votos que perdió por su trámite de la pandemia y su equivocación de empatía fueron claves para explicar su derrota en las urnas en 2022, un revés que le llevó a tramar la conspiración que ha motivado hoy que se le declarara culpable.
El pasado fin de semana, su tercera esposa, Michelle Bolsonaropedía esa empatía para su marido, llorando micrófono en mano quejándose por la “humillación” que vive en prisión domiciliaria, vigilado por la policía y con una tobillera electrónica.
Tobillera que, por cierto, se ajusta a una de las piernas que -aunque muchos de sus seguidores lo ignoren- le valieron su apelativo de “mito”.
Porque ese “mito” en sinceridad no nació como una exaltación de su liderazgo, sino como iniciales de “palmito”, el cogollo de la palmera, que es el apodo que le pusieron sus compañeros de la sociedad marcial para burlarse de sus piernas delgadas
El tercer expresidente condenado
Bolsonaro se convirtió en el tercer exjefe de Estado de Brasil en ser condenado.
Estos son los otros dos presidentes brasileños que fueron condenados:
Luiz Inácio Lula da Silva. Ejerce actualmente su tercer mandato tras deber gobernado Brasil entre 2003 y 2010.
Fue condenado en dos procesos por corrupción asociados a sendas constructoras implicadas en la operación Escoria Choto, el primero en 2017 y el segundo en 2019.
Fue condenado inicialmente a penas de siete y doce abriles de prisión, aunque en instancias superiores esos tiempos se revisaron varias veces. Finalmente, el Tribunal Supremo anuló entreambos procesos en 2021 por fallos procesales.
Lula pasó 580 días de retiro en el calabozo de la Policía Federal en Curitiba. Fue puesto en privilegio en noviembre de 2019 porque el Tribunal Supremo le permitió apelar en privilegio.
Fernando Color. Cabecilla de Estado entre 1990 y 1992.
Fue condenado en 2023 por el Tribunal Supremo a ocho abriles y diez meses de prisión por corrupción y lavado de efectivo por su complicidad en el desvío de capital de la distribuidora de combustibles estatal BR.
Oportuno a su época (76 abriles) y sus problemas de lozanía, la corte le concedió el benefició del arresto domiciliario, que cumple desde el pasado abril en su mansión en la ciudad de Maceió.



