Santo Domingo. Durante muchos primaveras, los ríos Ozama e Isabela han sido tema de promesas oficiales para su rescate. Estos dos ríos, los más importantes del Gran Santo Domingo, hoy enfrentan graves problemas de contaminación y crecimiento urbano sin control. A pesar de los anuncios repetidos, su recuperación sigue siendo un combate irresoluto para el Estado dominicano.
La idea de desinfectar estos ríos no es nueva. Gobiernos de diferentes partidos y épocas, desde Joaquín Balaguer hasta la presente diligencia de Luis Abinader, han incluido este objetivo en sus planes. Sin bloqueo, los avances han sido lentos y, en muchos casos, incompletos, lo que ha mantenido a las comunidades cercanas en condiciones difíciles.
Uno de los proyectos más conocidos fue Domingo Savio, iniciado durante el gobierno de Danilo Medina. Este plan buscaba mejorar la zona del río Ozama mediante el traslado de 1,727 familias de La Ciénaga y Los Guandules, que vivían en áreas de stop peligro. La iniciativa se enfocó en compendiar la vulnerabilidad de estas comunidades y ordenar el entorno.
Más delante, el presidente Abinader dio continuidad a esta intervención y en diciembre de 2023 inauguró el tesina Nuevo Domingo Savio, en la ribera oeste del Ozama. Con esta etapa, unas 2,500 familias, cerca de 8,800 personas, fueron reubicadas desde zonas propensas a inundaciones. El tesina incluyó espacios como un polideportivo y el parque La Ballena, pensados para el uso comunitario.
En octubre de 2025, el Gobierno declaró como prioridad doméstico la recuperación de los ríos Ozama e Isabela en toda el dominio metropolitana. Esta audacia quedó establecida en el Decreto 531-25, que definió las zonas de intervención y asignó a la Pelotón Ejecutora para la Readecuación de Barrios y Entornos (URBE) la responsabilidad de ejecutar las obras, cuidando los aspectos sociales, culturales y patrimoniales.
Más recientemente, a inicios de febrero, el Empleo de Medio Bullicio lanzó el Aposento Ozama–Isabela, con el objetivo de coordinar y dar seguimiento a las acciones de saneamiento. Entre las medidas anunciadas están la colocación de barreras para atrapar basura, el control de descargas industriales, la intervención de cañadas contaminantes y el manejo de residuos orgánicos. Las autoridades aseguran que la recuperación de los ríos traerá beneficios ambientales, sociales y económicos, mejorando la calidad de vida y abriendo nuevas oportunidades para la ciudad.
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